12 escuelas y más de 200 niños hicieron parte del desfile del Salsódromo, en este preámbulo de la 63 Feria de Cali. Ellos aprendieron de resistencia, sacrificio y metas cumplidas. Lucieron sus mejores vestidos y caritas que, no necesitan maquillaje, a la vez que jugaron a ser adultos para descrestar a los asistentes con sus mejores movimientos.
“Estamos felices porque nos ayuda a expresar el gusto por el baile y lo que nos apasiona”, comenta William Quiñonez, uno de los bailarines y que confiesa que debió descuidar el estudio para cumplirle a su academia y equipo.
Dana Mosquera, una bailarina, cuenta que han sido mucho los trasnochos que han debido afrontar para cumplirle a Cali, pero que indiscutiblemente, estar en este importante evento de la Feria de Cali es un sueño cumplido. “Demostramos diferentes sentimientos mientras bailamos y sentimos mucha emoción”.
Los padres también aportaron su cuota y algunos no se han separado de ellos ni en los previos, como Claudia Borja, quien con dos niñas en pista, debe tener una entrega total.
“Es la primera vez que venimos al Salsódromo, siempre las acompaño a todas las presentaciones y por ser la primera vez en la feria, con mayor razón. Ellas bailan desde los 4 y 6 años”.
Las niñas bailan juntas en uno de los shows del ala uno del Salsódromo y están felices de vivir esta parte de la historia caleña y la versión 64 de la Feria de Cali
“A mí me encanta bailar, siento felicidad cuando lo hago. Estoy nerviosa pero sé que lo vamos a hacer bien con la ayuda de Dios” asegura Alejandra Ospina, quien junto a su hermana Vanessa irradian alegría e ilusión mientras cumplen los pasos en la pista de una #FeriaQueInspira.
Muchos de ellos no conocieron a Celia Cruz, pero gritan azúcar con la misma emoción, y entusiasman a su público desde sus pequeñas estaturas cargadas de mucho talento.


