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  •  La Secretaría del Deporte y la Recreación sigue trabajando en el propósito de una reapertura responsable y segura de los escenarios deportivos restantes.


Santiago de Cali, 1 de septiembre de 2026

Después de 20 días marcados por el temor y la incertidumbre que dejó el sismo del 10 de agosto, la pista del estadio de atletismo Pedro Grajales volvió a llenarse de pasos, abrazos, sudor y sueños. Desde el lunes (31.08.2026), decenas de jóvenes atletas regresaron a su segunda casa con la ilusión intacta y la mirada puesta en las próximas competencias.

Durante casi tres semanas, este escenario que habitualmente se llena de carreras, saltos, lanzamientos, gritos de aliento y las instrucciones de los entrenadores, tuvo que cerrar sus puertas. La emergencia obligó a Cali a detener buena parte de su actividad cotidiana y el deporte no fue la excepción.

Los atletas volvieron a pisar la pista Mondo roja y el campo del estadio. Volvieron los uniformes, las zapatillas, los cronómetros y, sobre todo, las ganas. La Unidad Deportiva Jaime Aparicio empezó a recuperar su ritmo habitual.

En 20 días los jóvenes atletas comprendieron cuánto significa ese lugar en sus vidas. Allí no solo entrenan. Allí crecen, comparten, superan frustraciones y construyen, paso a paso, la posibilidad de representar a Cali y al país.

Entre quienes regresaron estaba Karol Yolanda Solís, atleta de ‘Cali Élite’, con apenas 15 años de edad y especialista en pruebas múltiples como pentatlón y heptatlón.

Cuando volvió a pisar el escenario, la emoción fue inevitable. “Me dio mucha felicidad porque es como volver a mi segunda casa”, contó, agradeciendo también que su familia se encuentre bien después de la emergencia.

Su alegría tenía además una razón deportiva. En aproximadamente 10 días deberá afrontar una competencia nacional. Recuperar el entrenamiento en pista, representa una oportunidad fundamental para llegar mejor preparada. “Significa mucho, porque próximamente, casi como en 10 días tenemos un nacional. Esto nos ayuda a prepararnos bien, ya que como no teníamos los escenarios adecuados, los entrenos no eran tan buenos”, explicó.

La agenda que tiene por delante comprende el cumplimiento de objetivos. En septiembre estará en el Nacional de Ibagué, previsto del 18 al 20; después vendrán los ‘Juegos Intercolegiados’, en noviembre, para cerrar el calendario de 2026.

Pero Karol piensa más allá. El próximo año cambiará de categoría: dejará la U-16 para convertirse en U-18. Es decir, mientras vuelve a entrenar en la pista, también comienza a mirar hacia una nueva etapa de su carrera.

En ese camino, reconoce el respaldo que ha recibido del programa ‘Cali Élite’, especialmente del equipo médico y de fisioterapia.

El regreso también significó recuperar algo que había quedado suspendido por la emergencia: el encuentro cotidiano con sus compañeros y el acompañamiento integral que reciben antes y después de cada entrenamiento.

De la calle a la pista

A unos metros, otra atleta también disfrutaba el regreso. Heidy Sofía Chury, con 16 años de edad, especialista en los 100 metros vallas y campeona de Juegos Departamentales, ya sabe lo que significa competir fuera del país. Su experiencia internacional le ha permitido conocer escenarios de alto nivel, pero el lunes la emoción no estaba relacionada con un viaje ni con una medalla.

“La verdad me siento muy bien, como la primera vez que entré acá a la pista: es una alegría muy grande”, expresó.

Durante los días posteriores al sismo, los entrenamientos tuvieron que trasladarse a otros espacios. La atleta conoce bien la diferencia. “Obviamente sí se siente el cambio de entrenar en calle; estoy muy contenta de otra vez volver a estar en mi entorno”, dijo.

Heidy no vivió directamente el sismo porque se encontraba fuera de Colombia, pero sí recibió de sus familiares el relato de lo ocurrido.

También trae consigo la experiencia de haber participado en un mundial. El resultado, admite, no fue exactamente el que esperaba, pero la competencia le dejó aprendizajes que considera valiosos para lo que viene. “No fue la marca que esperaba, pero siento que me fue bien. Conocí, es otro ambiente, un mundial es otro nivel y mi experiencia fue muy bonita”, comentó.

Ahora, el objetivo inmediato es el Campeonato Nacional de Mayores. Quiere mejorar su marca y, para conseguirlo, necesita recuperar cuanto antes la normalidad de sus entrenamientos.

Los entrenadores, pilares en la recuperación

Mientras los jóvenes retoman sus ejercicios, los entrenadores asumen otra responsabilidad: ayudar a recuperar no solo la condición física, sino también la confianza. Para Mónica Paola Gutiérrez Calvete, monitora del programa ‘Cali Élite’, la reapertura de la pista representa mucho más que el regreso de una jornada de entrenamiento.

El Pedro Grajales fue uno de los escenarios que presentó menos afectaciones. Hubo algunos daños de mampostería y otros detalles, pero recibió el aval para convertirse en uno de los espacios priorizados para el regreso de los deportistas.

El lunes comenzó una prueba piloto con un aforo reducido, de entre 30 y 40 atletas. La prioridad está puesta en los deportistas mayores y en quienes tienen competencias más próximas.

La monitora destaca la reacción de la Secretaría del Deporte y la Recreación durante las semanas posteriores al sismo. Según relata, aunque los escenarios deportivos de Cali fueron afectados en diferente medida, hubo acompañamiento permanente y se buscaron alternativas para que los deportistas no perdieran completamente su proceso.

“Siempre nos hicieron reuniones, nuestros directivos siempre estuvieron presentes en cada momento después de la catástrofe que tuvimos”, recordó.

Los entrenadores, dice, tampoco se detuvieron. Buscaron lugares alternativos y mantuvieron activos a los jóvenes, tratando de reducir tanto el impacto físico como el emocional.

Mónica sabe que su papel y el de sus compañeros es fundamental. “Nosotros los entrenadores somos como los pilares de ellos, para nunca dejarlos caer”, afirma.

Al principio, reconoce, los muchachos estaban desmotivados. Era comprensible. Habían perdido temporalmente sus escenarios, su rutina y la tranquilidad que necesitaban para concentrarse en competir. Pero el regreso a la pista comenzó a cambiar ese ánimo.

“Es un paso a paso y se les va quitando esa desmotivación”, sostiene. Y el mejor antídoto para esa incertidumbre parece estar justamente bajo sus pies: una pista, unas zapatillas y la posibilidad de volver a entrenar.

La ciudad vuelve a correr

Cali todavía continúa recuperándose de los efectos del sismo. La normalidad no regresa de un momento para otro y aún quedan reparaciones y tareas pendientes. Sin embargo, desde el lunes en el Pedro Grajales la ciudad dio otra pequeña señal de recuperación.

Karol regresó a su segunda casa. Heidy volvió a su entorno. Los entrenadores retomaron su tarea de guiarlos y los escenarios deportivos comenzaron nuevamente a cumplir la misión para la que fueron construidos: formar atletas y alimentar sueños.

En el horizonte aparecen Ibagué, el Campeonato Nacional de Mayores, los Intercolegiados y las competencias que marcarán el futuro de una nueva generación.

Y mientras Cali recupera paulatinamente sus actividades, en el Pedro Grajales sus futuros campeones vuelven a hacer lo que mejor saben: correr detrás de sus sueños.

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