- Helena, una niña de 4 años, cumplió su anhelo de tener de nuevo un lugar donde vivir con sus padres.
- Lo que inicialmente recibirían: un kit de reconstrucción se transformó en un apartamento.
Santiago de Cali 30 de agosto de 2026
¿Por qué no estamos en nuestra casa, mamá? ¿Verdad que nuestra casa se nos cayó? Son las preguntas que constantemente hace Helena, la pequeña hija de Mayra Alejandra Perdomo Orozco y del bombero William Alberto Mellizo González, una familia que perdió su vivienda tras el terremoto del pasado 10 de agosto.
Aquellas preguntas se convirtieron también en un clamor durante el acto en el que la Alcaldía de Cali, en articulación con la Presidencia de la República y la Fundación de la Constructora Marval, entregó cuatro apartamentos a familias damnificadas por el sismo.
Mientras observaba la entrega simbólica de las llaves de las nuevas viviendas, Helena miró a sus padres y, con una sonrisa, expresó su deseo de tener una casa como las que estaban entregando. Su voz llegó hasta las autoridades locales y nacionales presentes en el lugar.
El gesto de la niña conmovió a los asistentes y transformó el apoyo inicialmente previsto para la familia Mellizo Perdomo —un kit de reconstrucción— en la asignación de un apartamento propio.
William Alberto, bombero voluntario del Cuerpo de Bomberos de Cali y capacitado internacionalmente para atender emergencias, tuvo que enfrentar uno de los retos más difíciles de su vida: liderar las labores de rescate en la ciudad mientras su propio hogar, ubicado en el Conjunto Residencial Reservas de Meléndez, era declarado inhabitable por la Secretaría de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres.
“Tenía que estar enfocado en el trabajo, porque sabía que ella iba a hacer todo lo posible para sacar adelante a la familia”, contó William Alberto, mientras abrazaba a su esposa y a su hija.
Mientras él recorría las zonas afectadas y atendía la emergencia, Mayra asumía la responsabilidad de sostener a su familia y enfrentar las consecuencias de haber perdido su hogar.
“Yo le pedí el favor a él que no se hiciera cargo de nuestra pérdida, porque necesitaba que estuviera 100 % enfocado en la búsqueda y rescate de las víctimas, y yo me encargué de todo lo del apartamento”, recordó Mayra.
No era la primera vez que Mayra enfrentaba la angustia de ver partir a su esposo para atender una emergencia. Tiempo atrás, William había viajado a Turquía para apoyar labores internacionales de rescate.
Esta vez, su única petición fue sencilla, pero fundamental: que William se reportara cada dos horas, para que ella y su hija tuvieran la certeza de que estaba bien.
La familia perdió su vivienda y buena parte de sus pertenencias, entre ellas su ropa. Sin embargo, esta experiencia también les dejó una certeza: incluso en medio de la adversidad, siempre puede aparecer una luz de esperanza.
Hoy, las palabras de William resumen ese sentimiento:
“Las cosas materiales se recuperan. La unión de los caleños es muy importante y nos vamos a ayudar entre todos para seguir adelante”.


