El 10 de agosto de 2026 dejó una huella profunda en David Benítez Mojica. Este profesor de matemáticas de la Universidad del Valle se había trasladado recientemente al barrio Tequendama, una de las zonas más afectadas por el terremoto. Durante el colapso del inmueble donde vivía, David permaneció sepultado bajo los escombros durante 14 horas.
A pesar de ser rescatado sin lesiones físicas de gravedad, la emergencia impactó de manera directa su condición emocional previa de ansiedad y depresión. Al acudir a las clínicas y hospitales de la ciudad, donde la atención se centraba exclusivamente en casos de vida o muerte, fue remitido al alojamiento temporal del Coliseo de Hockey para recibir manejo asistencial y acompañamiento integral a través de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Bienestar Social y la Secretaría de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres.
“Yo llegué aquí con una crisis de pánico. Remitido. Mi situación como es de salud mental no la estaban atendiendo en los hospitales ni en las clínicas porque estaban atendiendo únicamente cuestiones de vida o muerte. Entonces fui remitido aquí al albergue donde contamos con médico, con enfermeras, psicólogos, psiquiatra, medicación, terapeutas. Yo aquí estoy solo, pero me he dado cuenta del apoyo a más de 170 personas”, relató el docente.
En sus declaraciones, Benítez destacó el trabajo articulado en la atención del recinto: “Yo quiero rescatar la gestión de diferentes secretarías de la Alcaldía Municipal de Cali para darle las gracias al alcalde Eder por toda la gestión humanitaria que hay por nosotros, pero hay que destacar también la gestión de los Boy Scouts aquí presentes porque ellos son muy humanos, son muy sensibles, están con nosotros 24 horas atendiendo a todo el personal. Agradezco a la Alcaldía, a los scouts, a la Cruz Roja y a la ciudadanía de Cali, que ha sido muy solidaria con nosotros. Con los apoyos que he recibido en mi universidad, me voy a reubicar en un apartamento. Cali en algún momento fue un ejemplo de resistencia, hoy es el ejemplo de la solidaridad”.
El componente operacional del albergue fue apoyado en territorio por la Asociación Scouts de Colombia – Región Valle del Cauca, cuyos voluntarios mantuvieron turnos rotativos para atender la logística, alimentación, lavandería y áreas de descanso de las familias, en conjunto con la Cruz Roja y el ICBF.
Gabriel Merchán, líder de la Asociación Scouts de Colombia – Región Valle del Cauca, explicó el origen de la intervención técnica en el recinto: “Desde el primer momento que pasó lo del temblor nos activamos. Sabemos que no somos un movimiento de rescatistas ni de primeros auxilios, sino de carácter humanitario que nos encargamos de atender a las personas que quedan vulnerables. Nos pusimos en contacto con la Secretaría de Gestión del Riesgo y desde el día 10 de agosto llegamos a revisar y evaluar cómo podíamos organizar el albergue”.
En la actualidad, la mayoría de las más de 250 personas atendidas en el albergue han sido reubicadas en hoteles o con sus redes de apoyo. A la fecha, en el Coliseo de Hockey permanecen únicamente cinco personas, a las cuales la administración distrital y las entidades aliadas continúan brindando acompañamiento mientras se define una solución de vivienda.


