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En febrero de 1951 ganó para Colombia la primera medalla de oro panamericana, en el estadio del River Plate (Buenos Aires).

| En su momento, integró el listado de los mejores atletas del mundo.

| Cali bautizó con su nombre la Unidad Deportiva Panamericana.

Santiago de Cali, 7 de mayo de 2026

Santiago de Cali y Colombia lamentan el fallecimiento de una verdadera leyenda, Jaime Ignacio Aparicio Rodewalt, el atleta que marcó la senda de los triunfos internacionales para el deporte colombiano.

Aunque es recordado por su inesperado y rimbombante triunfo en los 400 metros vallas de los ‘I Juegos Panamericanos Buenos Aires 1951’, ya su nombre había trascendido por sus actuaciones en otros eventos internacionales como los ‘Juegos Bolivarianos Lima 1947’, donde ganó su primera medalla de oro, en la misma prueba.

“Tenía 21 años y llegué a los Panamericanos de Buenos Aires después de representar a Colombia en los Bolivarianos de Lima en 1947, en los Olímpicos de Londres en 1948 y en los Centroamericanos de Guatemala en 1950. Ese día llegamos al estadio de Núñez, el del River Plate y mi objetivo era ganarle al chileno para ser tercero. Salió la carrera y yo hice mi mejor esfuerzo; sabía que el brasileño y el norteamericano eran los favoritos, pero cuando miré para confirmar donde andaban, me di cuenta que estaba solo y que les había ganado. Era como para no creerlo: había derrotado nada más que al brasileño Wilson Gomes y al estadounidense Donald Hardermann, grandes favoritos”, recordaba con orgullo su triunfo en los Panamericanos de 1951.

Pero no todo quedó ahí. Después de vencer a sus estelares rivales, Jaime también rompió el récord sudamericano de la prueba, al colocar 53 segundos 4 décimas como nueva marca para la distancia. La marca anterior lo tenía el brasileño Vicente Magalhaes Padilla, con un tiempo de 54 segundos y 6 décimas.

En los ‘Panamericanos de Buenos Aires 1951’, Colombia ocupó el décimo lugar con una medalla de oro, la ganada por el atleta vallecaucano.

Más gestas

Participó también por Colombia en los ‘Juegos Bolivarianos Caracas 1951’‘Centroamericanos y del Caribe Ciudad de México 1954’ y en Juegos Sudamericanos Lima 1949, San Pablo 1954, Santiago de Chile 1956 y Montevideo 1958. Igualmente, representó al país en ‘Juegos Panamericanos Ciudad de México 1955’ y en los Juegos Olímpicos Londres 1948 y Melbourne 1956.

En 1954, varios medios de la Unión Soviética lo incluyeron en la lista de los mejores corredores de vallas en el mundo: esas publicaciones lo ubicaban en el cuarto lugar del ranking orbital.

Historia en los Panamericanos de Cali

En 1971 Santiago de Cali fue sede de los ‘VI Juegos Panamericanos’ y, por unanimidad, se acordó que Jaime Aparicio encendiera el pebetero instalado en el estadio Pascual Guerrero y donde se realizó la ceremonia inaugural.

“Fue un honor representar a los deportistas de mi país. Cuando tomé la antorcha era consciente de que iba a ser el punto de atención del mundo del deporte. Subí las gradas de la tribuna sur del estadio: se me hicieron interminables. Antes de encender el pebetero, ofrecí la antorcha al público que asistió a la inauguración y el estadio estalló en emoción”, rememoraba.

Contexto familiar

Era hijo de Abraham Aparicio Vásquez y Ernestina Rodewaldt Naranjo. Estudió en el colegio Berchmans y, al tiempo que desarrollaba su actividad deportiva, terminó el bachillerato e ingresó a la Universidad del Valle a estudiar arquitectura.

En 1951, cuando cursaba el cuarto año de su carrera, le fue otorgada una beca para estudiar en la Universidad de Florida, en Gainesville. Allí por primera vez pudo tener un entrenador de atletismo

La miopía nunca fue un obstáculo. A los 15 años, en unos intercolegiados en el estadio Pascual Guerrero, corrió los 100 metros y no solo ganó: logró una marca de 11 segundos 1 centésima, que de inmediato llamó la atención de los dirigentes deportivos del Valle.

Posteriormente, entendió que su modalidad eran las vallas, pero ese día nació su amor por el deporte del atletismo, el que se extendió a la arquitectura y la astronomía.

Se fue una leyenda y dejó un gran legado. Admirado y respetado en lo personal y deportivo, su recuerdo permanece plasmado en la Unidad Deportiva Panamericana, la más importante de Cali y que lleva su nombre, como reconocimiento a un hombre que será orgullo eterno del deporte caleño y colombiano.

La frase

Para que haya un futuro debe haber un presente; para haber un presente debe haber un pasado. Yo soy ese pasado”.

Jaime Aparicio Rodewalt
Santiago de Cali 1929–2026.

 

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