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Pese a contar con un Índice de Calidad del Aire (ICA) bueno, de acuerdo con los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud-OMS, análisis estadísticos confirmaron que durante las fiestas decembrinas caleños y caleñas exponemos gravemente nuestra salud respiratoria, por el aumento en la concentración de contaminantes en el aire resultantes de la pirotecnia.

Prácticas culturales como la alborada de inicio de Navidad, instauradas por grupos criminales hace 20 años en otras regiones del país, ganan espacio y deterioran este indicador de la calidad de vida de los ciudadanos.

Wilson Salas, coordinador del Sistema de Calidad del Aire, explicó que diciembre es uno de los meses con mayores concentraciones para los contaminantes PM10 y PM2.5. Dijo que el análisis de los registros históricos permite confirmar la afectación al Índice de Calidad del Aire entre el 31 de diciembre y el 1 enero, ya que se registra un mayor número de horas con un ICA dañino para los grupos sensibles. De manera análoga, también se evidencia una disminución en las horas de ICA bueno, mientras que las horas de ICA aceptable aumentan entre el 7 y el 8 de diciembre.

Pese a que la presencia de humo en la ciudad por el uso de los fuegos artificiales es notoria, se trata de una actividad que afortunadamente se reduce a una franja horaria del día.

De acuerdo con las directrices de la OMS, el ICA se establece realizando el promedio aritmético de la concentración de material particulado en 24 horas continuas. En ese marco, los picos de contaminación solo corresponden a una fracción de la medición y se deben ponderar contra franjas horarias donde la calidad del aire es mucho más favorable.

No obstante, la presencia de ICA naranja es un indicador de alta concentración de contaminación y puede afectar la salud de grupos sensibles (niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios, cardiopatías o enfermedades de base, fallas hepáticas y/o neurológicas), ya que durante la noche las condiciones atmosféricas no facilitan la limpieza del aire que respiramos.

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La quema de pólvora es una actividad social que genera una afectación a la calidad del aire de la ciudad. Su combustión libera diferentes contaminantes a la atmósfera, entre otros, dióxido de azufre SO2, dióxido de carbono CO2, monóxido de carbono CO y elementos traza peligrosos como el aluminio, manganeso y cadmio, además de material particulado de tamaño 10 y 2.5 micrómetros. “Este último es de un tamaño tan pequeño, que tiene el poder ingresar hasta los pulmones e, incluso, por esta vía llegar al torrente sanguíneo de los humanos y otros seres sintientes”, explicó Wilson Salas. Diferentes estudios a nivel mundial han reportado estos hallazgos en las celebraciones de fin de año y fiestas nacionales como el 4 de julio en Estados Unidos.

El análisis estadístico de datos de los últimos siete años, realizado por el equipo de físicos y químicos del Sistema de Calidad del Aire de Dagma, permitió evidenciar que para el caso de nuestra ciudad, los días con mayor afectación en la calidad del aire por pólvora son, en su orden, el 1 de enero (65 anomalías horarias detectadas) y el 7 de diciembre (36 anomalías horarias detectadas).

Por otro lado, la costumbre de las alboradas del 1 de diciembre, una práctica importada de Medellín hace cinco años aproximadamente, reportó 11 anomalías horarias en las mediciones del colectivo ciudadano Tángara.

Las alboradas de inicio de la temporada decembrina se originaron en esta ciudad en 2003, cuando un grupo criminal organizado decidió anunciar el comienzo de las fiestas de fin de año, con la quema de gran cantidad de pólvora durante una hora.

Unidades de medida…
Según los lineamientos de la OMS y la Resolución 2254 de 2017 del Ministerio de Salud, los ICA (Índice de Calidad del Aire) miden el material particulado o PM en el ambiente, de tamaño 10 y 2,5 micrómetros, respectivamente, esto por tratarse de partículas en el aire de un tamaño respirable que tienen la facilidad de llegar al sistema respiratorio.

La clasificación del ICA está establecida por norma internacional:
– De 0 a 50, calidad de aire bueno.
– De 51 a 100, calidad de aire aceptable.
– De 101 a 150, calidad de aire dañino para grupos sensibles (menores de edad, adultos mayores, personas con enfermedades respiratorias de base y no conveniente para la práctica de deportes al aire libre).
– De 151 a 200, calidad del aire dañino para la salud.
– De 201 a 300, calidad del aire muy dañino para la salud.
– De 301 a 500, calidad del aire peligroso.

Colectivos de ciudadanos y explicación del trabajo realizado…
Desde 2022, Cali cuenta con un colectivo ciudadano organizado. Con micro-sensores de material particulado, monitorean la calidad del aire desde sus hogares en un ejemplo de gobernanza ambiental.

Esta red ciudadana de monitoreo se articula con el Sistema de Vigilancia de Calidad del Aire de la ciudad, para evaluar el desempeño de los micro-sensores y poder darles trazabilidad y confiabilidad.

“Durante el mes de abril de 2022, se llevaron a cabo las pruebas de comparación con los equipos oficiales, siguiendo protocolos internacionales”, manifestó Diego Arias, analista de datos del Sistema de Calidad del Aire del Dagma. Los resultados encontrados son muy positivos, toda vez que estos micro-sensores, a pesar de su bajo costo, presentan una concordancia entre el 70% y el 80% con los equipos oficiales.

A diferencia de los instrumentos oficiales requeridos por ley para el monitoreo de la calidad del aire, los cuales deben estar acreditados y cumplir con estrictos criterios de ubicación para medir la contaminación a escala de ciudad, estos sensores permiten la medición a una escala local, es decir, a nivel de calles o cuadras, ya que son livianos y de un tamaño reducido, posibilitando su fácil instalación en ventanas, balcones, etc.

Este tipo de tecnologías emergentes permiten detectar eventos puntuales de contaminación por pólvora en el territorio, complementando los datos y mediciones realizados por la red de estaciones de la autoridad ambiental local.

Es pertinente recordar que gran parte de la pirotecnia empleada por la ciudadanía permanece a nivel del suelo (volcanes, papeletas, chispitas, etc.). De esta manera, la información del Sistema de Vigilancia y la de los colectivos ciudadanos, son complementarias y dan muestra de la importancia de la participación ciudadana para la gestión de la contaminación del aire.

Si quiere conocer en detalle los análisis realizados por el SistemaCONSULTE AQUÍ.

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