Como si fueran los tres reyes magos, Giosida, Libia y Henry se guiaron por la estrella de Google desde la población de Catacaos, provincia del Piura en Perú, para llegar a Cali con el único propósito de asistir al XVII Festival Mundial de Salsa, conocer la ciudad, bailar salsa y ver en vivo cómo es que hacen los caleños para derrochar tanta alegría.
Y aunque pensaron que no era sino tomar carretera, se encontraron con tantos imprevistos en los tres días de viaje, que lo único que hicieron fue tomarlos como cosas del destino y anécdotas para contar.
La odisea comenzó en Quito, donde en la aduana y el registro los retrasaron de una manera tal, que temieron no poder continuar con su periplo. Más se demoraron en llegar a Colombia y traspasar la frontera en Rumichaca, en Ipiales, que encontrarse con la lluvia y sus consabidos derrumbes en la carretera.
“Estas son pruebas que Dios nos pone en el camino. Y pese al cansancio, el estrés y la ansiedad por llegar a Cali, tomamos esas cosas como algo chévere, pues hacía mucho tiempo no veíamos llover y eso fue como una magia que nos topamos en el camino”, dice Henry Oliva Poicon.
Tanto Giosida Etor, como su hermana Libia Etor, coincidieron que llegar a Cali fue un sueño cumplido.
“Desde niñas nuestros padres nos enseñaron a oír, cantar y bailar la música colombiana. Nos sabemos los temas de Los Corraleros del Majagual, del Binomio de Oro, Grupo Niche y otros más. Hoy vemos que eso era una mínima parte, pues estamos emocionadas de ver la alegría con que bailan los caleños, el calor de la gente, la diversión en todos los rincones, la música, las orquestas y sentimos que toda esa energía nos contagia. ¡Qué energía¡”, dijeron emocionadas
Henry complementó los elogios a la Sucursal del Cielo, diciendo que Colombia es un referente mundial de la música, pero la salsa caleña definitivamente es algo fuera de serie. “No nos arrepentimos ni un segundo de haber venido a Cali única y exclusivamente al Mundial de Salsa. Esto es algo sencillamente espectacular”. Ahora tocará planear una nueva venida, porque vale la pena”.
Mientras se preparaban para ver a la mayoría de los 1.420 bailarines de 20 países, al igual que participantes de Pereira, Soacha, Tunja, Ibagué, Cartago, Bogotá y otras ciudades del país, hicieron una recomendación para todo el mundo: Vayan a Cali.


