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El mundo conmemora cada 17 de junio el día internacional de lucha contra la desertificación y la sequía, una celebración que busca generar conciencia entre la población sobre los efectos que en la vida humana tiene la degradación en la calidad del suelo y la perdida de espacios naturales que desde el año 2000 han aumentado en un 29% en el planeta ocasionando que ningún país esté libre de los efectos de la desertificación en el planeta.

Con pequeñas acciones como la racionalización del uso de agua y recuperar las zonas blandas en los andenes de nuestros hogares, contribuimos a mejorar la recarga y protección del acuífero de nuestra ciudad, disminuyendo la degradación de nuestro suelo, afectado por la impermeabilización que el aumento del área cubierta con materiales como pavimento y cemento genera, permitiendo que el sistema de agua subterráneas disminuya el impacto generado por el crecimiento urbano.

Si protegemos nuestro suelo protegemos nuestras fuentes hídricas, un suelo sano presenta unas condiciones adecuadas físicas y químicas que permiten una mayor regulación hídrica brindando una mayor uniformidad de los caudales en fuentes superficiales, si el suelo presenta una adecuada condición de estructura, brinda la posibilidad de que el agua se infiltre más rápidamente y esto garantiza una recarga constante del sistema acuífero, los cuales son una fuente segura, confiable y disponible en nuestra ciudad.

“Superando juntos las sequías” es el mensaje de urgencia con el que este año la Organización de las Naciones Unidas este año invita a toda la población, a adoptar políticas y medidas a escala local, regional y global para evitar peores efectos de la desertificación en el planeta.

La restauración de áreas afectadas se convierte en una tarea para mitigar los efectos que malas practicas ambientales han generado y vemos reflejadas en la desertificación, los 55 millones de personas afectadas por sequías en el 2022 y la disminución de espacios silvestres que amortigüen y protejan de fenómenos climáticos extremos y la aparición de enfermedades de origen zoonótico como el COVID 19.

Existen soluciones y herramientas para combatir la desertificación, pero solo son efectivas si todos cooperamos.

 

Harvey Nuñez Libreros. Comunicaciones DAGMA

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