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Desde el componente de Gestión Ambiental del equipo del Programa de Alimentación Escolar, PAE, Cali se lideran acciones para medir el impacto de los residuos de las cocinas y comedores escolares e igualmente evaluar y proponer oportunidades de aprovechamiento, a fin de mitigar el impacto ambiental.

La separación en la fuente es la primera medida que actualmente se implementa en las Instituciones Educativas Oficiales, IEO, mediante la capacitación de las manipuladoras de alimentos quienes clasifican los residuos aprovechables, no aprovechables y orgánicos.

Los sobrantes aprovechables son aquellos que por sus características se pueden reutilizar a través de un proceso industrial o casero de reciclaje como lo son el papel, cartón, vidrio o plástico, entre otros. En los residuos no aprovechables se incluyen el icopor, papeles con recubrimientos plásticos o metalizados o envolturas de comestibles, los cuales no ofrecen ninguna posibilidad de aprovechamiento en un proceso de reciclaje o de reincorporación en un proceso productivo; y por último, los desechos orgánicos como los residuos de alimentos se descomponen naturalmente.

Alexander Arcila, ingeniero agrónomo y líder del componente de Gestión Ambiental del PAE, explicó: “mediante los resultados obtenidos en las cocinas de las IEO estamos planteando, como tercera medida, unas rutas ambientales como por ejemplo, la creación de composteras para implementar o fortalecer los proyectos de huertas escolares en las sedes educativas además de abono para los jardines”.

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Dicha gestión se realiza dando cumplimiento a la Resolución 335 del 2021 de la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar, adscrita al Ministerio de Educación Nacional, MEN, y de la Resolución 2184 del 2019 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

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