Seleccionar página

Los humedales de Cali cuentan con unas protectoras incansables y amantes de la naturaleza. Son 11 aguerridas mujeres que se encargan de realizar labores de protección de los diferentes espejos de agua y desde sus distintos quehaceres preservan la vida y la biodiversidad de la flora y la fauna.

De las 11, siete son guarda-humedales, quienes cada día con amor, compromiso por la naturaleza y dedicación se encargan del retiro de residuos sólidos y material vegetal, limpieza de senderos, descolmatación de canales de entrada y salida de aguas lluvias para evitar inundaciones, mantenimiento de plantas y árboles -entre otras actividades- que aportan al mejoramiento y preservación de los humedales y su biodiversidad.

Cada mañana estas ‘hadas’ guarda-humedales -en su mayoría madres de familia, de carácter dulce y con cariño inmenso por la madre naturaleza- se levantan con la mejor actitud, con el compromiso de preservar la vida. Se arreglan el cabello, engalanan  su rostro y  se  visten con su uniforme de trabajo para iniciar sus labores en los humedales de la ciudad, con la convicción de que con su trabajo están preservando la vida de diversas especies de animales como guatines, iguanas, zorros y armadillos y aves como la gallareta pico rojo o el pato careta, entre otros, dejando un legado para el planeta.

El trabajo de estas guarda-humedales comienza a tener mayor reconocimiento entre la comunidad, como lo manifiesta Ariadna Orozco, vecina del Humedal El Retiro, ubicado en la comuna 22 y quien lo visita frecuentemente. “Está hermoso. Gracias a la limpieza y a las podas del Dagma, se pueden apreciar mejor los árboles, los patos y hasta los pececitos”.

Para Francy Restrepo Aparicio, directora del Dagma: «Nosotras, por historia, condición biológica y lo que ha llevado nuestro carácter social a los territorios, hemos sido protectoras y cuidadoras. Esa función la vemos también en las plantas cuando ponen sus semillas y las protegen. Como mujeres tenemos una gran fuerza y somos tejedoras por naturaleza. Creo que contamos con muchas cualidades que nos permiten pararnos en el territorio y fortalecer nuestros procesos personales»

El papel de la mujer es fundamental en todos los procesos porque genera tejido social, armonía y amor por el territorio. Es por eso que estas hadas terrenales continuarán participando de la fiesta de la naturaleza y cuidando a sus hijos dadores de vida: los humedales, que albergan a innumerables especies de flora y fauna y que con su labor ayudan a mitigar el cambio climático preservando nuestra existencia por más tiempo en el planeta.

Comentarios Facebook