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A sus 84 años, con la rumba en sus venas y el cansancio en sus pies, Oscar Victoria, ‘El Tosco’, uno de los más veteranos bailarines de la vieja guardia, nacido en el tradicional barrio Obrero de Cali, abandonó este mundo el Día de las Velitas para llenar de alegría y sabor el infinito.

Aunque le pegaba a todos los ritmos, fueron el tango, el fox, la milonga y el vals sus pasiones, las mismas que enseñaba en su ‘Toscademia’, aquella casona del barrio Junín forrada de recuerdos color sepia, recortes de periódico y fotografías de su álbum familiar que daban cuenta de los grandes escenarios y reportajes que lo llevaron a la fama.

En su juventud fue un reconocido combatiente en la lucha libre, mundo en el que heredó el remoquete de ‘El Tosco’, dada la rudeza de sus brazos y lo áspero de sus manos. Fueron El Tártaro y El Puma sus grandes amigos y contendores, todos promocionados por el periodista José Pardo Llada, quien para variar, promocionaba concursos de baile. Y fue allí donde El Tosco cambió la destreza de sus manos por la de sus pies, gracias a las clases que recibió de ‘Cachafás’ a cambio de $15.

Hasta su casa de la calle 13 con carrera 22A llegaban Armando Sánchez (El Grande), Nelly Parra (NellyTK), Maribel Castañeda (La Barby), Miguel Santiago García (Guaracho) y muchos personajes más de la farándula caleña. Todos iban para que el gaucho les regalara una sonrisa y les sacara cien, pues era un hombre dicharachero, jovial, alegre y con gran sentido del humor.

Recién operado de su rodilla derecha se fue a bailar a la NellyTK, bastón en mano. Allí, al son de La Cumparsita, sacó a La Barby. Ella -temerosa- le dijo: “Óscar… usted no puede. Y él le contestó: “Pero Usted sí, porque es una verraca. Soltó el bastón y dio una cátedra de aires argentinos. Y con su característico humor le dijo: “Mija, Usted es tan verraca que baila hasta con un cojo”.

Armando lo recuerda en sus giras con el ex campeón nacional de boxeo en la categoría ligero, Rafael Rodríguez (María Félix); mientras que Nelly Parra lo visualiza entrando al Anacobero y Guaracho rememora aquella época de infancia cuando juntos salían desde el barrio Popular, en la calle 40 con carrera 5ª, con el fiambre que preparaba Celmira, la hermana de El Tosco.

Todos tienen algo en común: lo recuerdan con cariño. Más hoy, 8 de diciembre de 2021, cuando la Inmaculada Concepción se acordó que por allá, en un rinconcito de El Queremal estaba viviendo, junto a su hija, una de las viejas glorias del baile caleño: Óscar Victoria El Tosco.

Y que era hora de que dejara las dolencias pulmonares que lo venían aquejando para que lo acompañara a su reino, donde seguramente desde hoy se escuchará: “Tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero…”, de los tiernos y sonrientes labios de El Tosco.

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