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En los Panamericanos Junior participan atletas entre los 14 y 22 años de edad. Pareciera que son deportistas muy jóvenes, pero sus cuerpos reflejan una exigente disciplina con músculos firmes, flexibles y fuertes. Tienen mucho talento y mentes llenas de esperanza, lo que les ha permitido clasificar a esta competencia continental.

“Es un proceso largo, es atracción pura y el camino para llegar al nivel panamericano es duro. Usted tarda años en formar una joya capaz de participar en torneos internacionales”, explica Elena Voitovich, entrenadora de la selección argentina de gimnasia rítmica.

Algunos de los deportistas ya compitieron en olímpicos juveniles y hasta ganaron medallas doradas, como en los casos del argentino Nazareno Sacia, en lanzamiento de bala; el clavadista mexicano Randal Willars; y la colombiana Valeria Cabezas, en los 400 metros vallas. Otros apenas tienen la primera oportunidad de mostrar su talento a nivel internacional y por ello han intensificado sus rutinas.

“En 2018 intenté participar en un suramericano y después de la pandemia fue difícil volver al ritmo de los entrenamientos. Pude participar en un panamericano en Guatemala y luego cuatro selectivos para clasificar a estos Panamericanos Junior”, comenta Eugenia Angeli, integrante de la selección argentina de gimnasia rítmica.

Ella tiene 15 años de edad y viene de una familia de deportistas. Su hermana, madre y tías son gimnastas y su padre es nadador profesional. Para Eugenia es una gran hazaña haber clasificado a los Panamericanos Junior, porque su meta es llegar a los Olímpicos.

“Entreno seis veces a la semana y previo a estas competencias he aumentado las jornadas. La comida es estricta, moderamos las cantidades para no subir de peso, ya que necesitamos agilidad y flexibilidad. Debemos elegir bien los productos que consumimos”, comenta la deportista argentina, quien asegura no va a despreciar la oportunidad de probar algo típico para llevarse el sabor de Cali en su recuerdo.

Como ella, son muchos los deportistas que cambiaron padres por entrenadores y a corta edad se lanzan a ciudades desconocidas para cultivar sus metas deportivas. “A mí me ha encantado Cali; me he sentido muy bienvenida por todos, buena organización y la gente me encanta», expresa Eugenia.

Su entrenadora cuenta que ya conocía la capital vallecaucana, cuando tuvo la oportunidad de venir a un suramericano en 2012. “Es una ciudad muy cálida y amorosa, en general me gusta Latinoamérica», reitera Elena Voitovich, estratega rusa que reside en Argentina.

Kenale Antoni Alleyne, es un atleta de 17 años de edad que procede de Aruba y quien pese a la rutina no ha desaprovechado para conocer más de Cali. “Es mi primera vez en esta ciudad y es muy hermosa, con gente divertida y amable”, manifiesta.

Por su parte, Ruano Picken, de 21 años, practicante de squash y proveniente de Vancouver, Canadá, cuenta que es su primera vez en Sudamérica y Cali la primera ciudad que conoce de esta región continental. Le ha parecido asombroso jugar aquí. “No he tenido mucha oportunidad de conocer por fuera, los hoteles son muy lindos y las canchas tienen muy buen nivel”, dice.

Tienen dietas y horarios estrictos, pero la curiosidad los ha animado a realizar recorridos y a dejarse tentar por la gastronomía y el baile de los caleños, pues muchos quedaron encantados con la presentación que vieron durante la ceremonia inaugural.

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