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Con alegría muy mucho alborozo, los caleños empezaron a vivir los I Juegos Panamericanos Junior, al ver en el preámbulo de este certamen como la llama continental flameaba, iniciando su recorrido en la ladera y descendiendo en el MIOcable hacia el sector de grandes escenarios como la Arena Cañaveralejo, el velódromo Alcides Nieto Patino, el coliseo El Pueblo, donde cientos de caleños victoreaban el símbolo que representa el robo del fuego de los dioses por parte de Prometeo para entregarlo a la humanidad.

Y el sistema de transporte masivo, que busca seguir uniendo a la caleñidad, siguió siendo protagonista al llevar la antorcha hasta el sector del estadio Olímpico Pascual Guerrero donde fue recibido por los ex futbolistas, Farid Mondragón Gerson González y Hamilton Ricard unieron sus fuerzas para portar este testimonio, sobre este momento, Ricard expresó que ha sido una fabulosa oportunidad, porque se escribe una historia más en esta Cali deportiva, que con unos juegos muestra su grandeza como urbe.

Por su parte, el ciudadano John Hurtado quien festejaba el paso de la llama, expresó que este prologo de las justas, es la muestra viva de una Cali que transpira deporte, mostrándole el camino a las nuevas generaciones, quienes gozosas reciben esta posta.

Al ser Cali un crisol de culturas, la llama de los juegos también fue portada en los alrededores del sanfernandino por María Yalandá, gobernadora indígena del cabildo Misac quien señaló que esta capital también es indígena y portar este símbolo, nos muestra una comunión entre todos los habitamos este territorio, al que también queremos y respetamos.

Posteriormente, en un flameante recorrido la antorcha panamericana llegó al sector del Templete y luego hacia la calle 9ª donde el dulce y el colorido de los cholados fueron testigos culturales de este momento que desde ya pone a palpitar con más fuerza el corazón deportivo de la Sucursal del Cielo.

En su último tramo, el fuego fue portado por Pedro Grajales, uno de los atletas más insignes de la comarca vallecaucana y del país, quien con lagrimas y visiblemente emocionado sostuvo que llevar la antorcha de estos I Juegos Panamericanos Junior ha sido uno de los momentos más sublimes e importantes como atleta y formador de nuevas glorias.

A paso firme el fuego de los dioses fue llevado hasta el coliseo Miguel Calero, donde en medio de un jubilo total y un ambiente de optimismo y resiliencia, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina le mostró al hemisferio que Santiago de Cali tiene un ADN deportivo, sumando a su amplio palmares estos juegos que reúnen a la juventud de las tres Américas.

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