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Grupos de familias, amigos y organizaciones ambientales, hicieron parte de las más de 1.000 personas que dejaron su huella en el cerro de Cristo Rey para dar vida al nuevo Bosque Panamericano que nace en homenaje a los deportistas que visitarán la ciudad desde esta semana.

Este bosque tiene además un propósito de conservación, por esa razón los 3.800 árboles incluían especies originarias del bosque seco tropical como guayacanes, balsos, guácimos y guayabos, entre otros.

La Directora del DAGMA, Ingeniera Francy Restrepo destaca que: “esta siembra es posible gracias al programa de compensaciones que regula la autoridad ambiental y que exige a las empresas y particulares que en el desarrollo de sus proyectos de construcción talan árboles, sembrar por lo menos el triple de la cantidad de especies intervenidas. De esa manera se equilibra la afectación ambiental.”

Adicionalmente se obliga a los compensatarios a asumir el mantenimiento de la siembra por un determinado tiempo, para el caso del Bosque Panamericano son 5  años, con el propósito de garantizar la sobrevivencia de los árboles. Incluye acciones como podas de realce y mantenimiento, riego, abono y en general conservación de cada uno de los individuos sembrados.

Después de un concepto técnico el DAGMA realiza un cálculo económico del valor ambiental del árbol y /o arboles autorizados para su tala mediante una matriz, para posteriormente exigirle al solicitante una compensación ambiental que puede ser la siembra de individuos forestales en espacio público, mantenimiento silvicultural y establecimiento de jardines, entre otras.

Entre los más importantes aliados de la jornada estuvieron la CVC, la Gobernación del Valle del Cauca, INCIVA, organismos de socorro,  Emcali, diversas Secretarias de la administración municipal entre otros.

“La siembra del Bosque Panamericano deja una huella profunda en la ciudad y contribuye a mitigar los efectos en el medio ambiente, que seguramente se generen con la presencia de tantos visitantes durante los I Juegos Panamericanos Junior que durarán 10 días. Así como los Panamericanos de 1971 cambiaron la ciudad y definieron su vocación deportiva, los juegos de ese año permitirán dejar a Cali una impronta como capital ambiental y sostenible”, concluyó Oscar Villani, Subdirector de Ecosistemas y UMATA del DAGMA.

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