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Por allá en 1971, cuando Cali le ganó la sede para la sexta versión de los Juegos Panamericanos a sedes tan reconocidas como Santiago de Chile y San Luis en Estados Unidos, fue cuando el impulso del desarrollo “embistió” con fuerza.

Por aquello de que los 2500 deportistas que participaban en esa época tenían que aterrizar de alguna manera en nuestra Sultana fue que se construyó el aeropuerto Palmaseca, hoy Alfonso Bonilla Aragón, y de ahí, como jalando un hilo, llegaron otras construcciones. La Terminal de Transporte, por ejemplo, que además contó con escalera eléctrica para subir al segundo piso fue la primera de todo el país. Los escenarios deportivos de la Unidad Jaime Aparicio y San Fernando, le siguieron, como también el Coliseo El Pueblo y grandes proyectos de vivienda.

Mientras la ciudad crecía, llegaron los Panamericanos de 1971 y con ellos las grandes glorias deportivas. Martín Emilio “Cochise“ Rodríguez con su burra de acero; Elsy Rivas Tenorio y sus piernas de oro en los 400 metros planos y Tomás Becerra haciendo lo suyo en natación, eran algunas de las estrellas.

“Cochise” cuenta que, en su época, la burrita pesaba más que los pensamientos y que en vez de geles y suplementos nutricionales la panela, los bocadillos y las gaseosas eran las que mandaban la parada para reponer energías durante competencias y entrenamientos: “yo solía ir a la ruta primero y hacía entre 80 y 100 km y luego me venía para la tarde a la pista y era especialista en los 4 mil metros persecución individual. En eso fui campeón mundial y en eso gané en los Juegos Panamericanos y Centroamericanos.

El campeón sabe claramente, que para ganar se necesita perrenque, como dice este paisa al referirse a que la constancia y la disciplina deben ser permanentes si se quiere llegar a ser campeón. “¿Qué le dice uno a un niño de estos? Pues que se prepare, que lo haga con ganas, con voluntad; que tenga ese entusiasmo y que se proyecte en lo que está haciendo porque soñar es muy bueno y no cuesta nada”, puntualiza.

Elsy Rivas Tenorio, una espigada morena, campeona en los 400 metros planos de atletismo, reconoce que cuando entró de nuevo al Estadio Olímpico Pascual Guerrero, luego de 50 años, sintió escalofrío, pero del bueno: “es que esta fue nuestra casa de entreno. Aquí pasábamos todas las tardes con los compañeros deportistas”, comenta. Para Elsy, haber representado a Colombia y a nuestro departamento, fue siempre un gran honor: “fue una hegemonía. Tomó por ahí unos 13 años en que fuimos siempre los mejores en mi disciplina”, expresa. Su regalo a las nuevas generaciones es más un consejo: “yo diría que no tanto disciplina sino la constancia, tener un propósito y un proyecto, continuarlo y no dejarlo nunca a medias”.

Tomás Becerra, aún conserva la fisionomía que los años de natación se niegan a esconder. Y es que su segundo hogar fueron las piscinas Hernando Botero Obyrne por más de dos décadas. “Recordar esto es vivir nuevamente lo que pudimos compartir en el 71. Desde ahí, Cali creció dramáticamente. Se siente una gran emoción poder compartir lo que en ese momento sentimos”, comenta.

Este nadador, quien alcanzó a participar en tres juegos olímpicos consecutivos, fue en su clase, el atleta más laureado, ganador de cinco medallas de oro. Hoy, cuando Cali vuelve a vibrar con la fiesta deportiva y les abre sus puertas a los Primeros Juegos Panamericanos Junior de la historia siente que el mejor consejo que puede entregar es el de “la consistencia, la dedicación y la disciplina que se requiere para llegar a donde nosotros lo hicimos”.

Hoy, la Sultana del Valle, reconocida mundialmente por su legado, infraestructura y alma deportiva, está a menos de un mes de recibir nuevamente la historia que se vivió en 1971 y la Alcaldía de Puro corazón por Cali está comprometida al ciento por ciento, para que estos primeros Juegos Panamericanos Junior 2021, pasen a la historia como los mejores.

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