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La tuberculosis es una enfermedad bacteriana que afecta normalmente los pulmones y el hígado, pero que también puede impactar en otras partes de nuestro cuerpo. De ahí la importancia de prevenirla y buscar asistencia médica para su tratamiento oportuno.

Aunque cualquier persona puede desarrollar esta enfermedad, es común encontrarla en individuos que tienen riesgos o diagnósticos de VIH, habitantes de calle, migrantes o con condiciones de alta vulnerabilidad para contraerla.

La Red de Salud Centro lidera el programa para la prevención y tratamiento de la tuberculosis, a través de una ruta de atención que inicia en el momento que se realiza la captación o identificación de pacientes con esta patología. Las citas de control se realizan desde la IPS Obrero.

Andrea Huertas Carbonel, líder del programa de tuberculosis de la ESE Centro, dijo que, según los indicadores de salud, la población caleña es una de las más afectadas. “El principal mito o dificultad que tiene el programa es que la gente cree que la TB es una enfermedad antigua que ya no afecta; por eso no llegan a las entidades de salud de manera inmediata, o llegan cuando están muy avanzados; también porque la confunden con otras enfermedades, inclusive con la misma covid-19”, argumenta.

Esta Red de Salud tiene dos formas de hacer captación de pacientes sintomáticos respiratorios. La primera, a través de jornadas comunitarias donde se realiza la muestra y se procesa en el laboratorio. Seguidamente y una vez se conoce el diagnóstico, el programa de TB activa la ruta de atención, que inicia con el llamado a cita de control, realizando al paciente una serie de exámenes y remitiéndose al especialista para que indique el tratamiento a seguir. Además, se cuenta con el acompañamiento de médicos y auxiliares, quienes garantizan el adecuado suministro de los medicamentos y que los pacientes no generen síntomas adversos que pongan en peligro su salud y la vida.

Según Huertas Carbonel, la ruta de atención para tratar la TB puede variar de acuerdo con el paciente. Una persona adherente puede durar seis meses en tratamiento; si tiene alguna enfermedad de base como VIH o cáncer, la dosificación dura más. Asimismo, si no es adherente y se trata de un fármaco resistente, la duración es más amplia dependiendo del organismo.

“Lo que se hace con el medicamento es atacar la bacteria. Una vez el paciente toma el medicamento con juicio, lo que hacemos es erradicar la bacteria y la persona deja de trasmitirla por vía aérea; luego atacamos las bacterias más fuertes. Si el paciente no se adhiere al tratamiento puede durar años y si no continúa con el mismo, podría estar en peligro de llegar a la muerte. Si el paciente es juicioso y es adherente, máximo duraría un año en culminar su tratamiento”, indicó la médica y líder del programa de tuberculosis (TB).

La TB no es una enfermedad que deba ser estigmatizada y que llegue a generar aislamiento de pacientes. Es una patología muy común y mientras se tengan los cuidados y se realice un seguimiento y tratamiento médico, se puede superar y llevar una vida normal.

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