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Hubo un momento en el que el cielo caleño se llenó de diferentes colores: verde, amarillo, rojo, morado. Y al mismo tiempo, en la cancha de fútbol de la Unidad Deportiva Mariano Ramos, oriente de Cali, una gran cantidad de niños y familias observaban con emoción cómo sus cometas se fundían con el último azul del día.

Fue, en definitiva, una tarde muy especial gracias a ‘Cali Juega’, programa de la Secretaría del Deporte y la Recreación que organizó el festival ‘Oiga, mire, vuela’, un evento en donde los habitantes de la Comuna 16 pudieron disfrutar de una jornada emotiva, en donde los niños fueron los protagonistas participando de diferentes juegos y actividades, siendo la elaboración de cometas, la más divertida.

Joan Andrés Osorio, Subsecretario de Fomento, aseguró que esta jornada se hizo para darle un espacio especial a las familias de la comunidad, y también para “rescatar los juegos culturales y ancestrales” de la ciudadanía caleña.

“En este momento estamos viviendo una pandemia y experimentamos lo que fue el Paro Nacional, entonces a partir de allí comenzó a generarse esa esperanza por reencontrarnos mucho más y eso se ha venido dando. Y en ese sentido, la recreación y el deporte son el escenario más propicio para tejer vínculos”, indicó.

Por su parte, Claudia Ximena Trujillo, coordinadora de ‘Cali Juega’, sostuvo: “Este tipo de eventos son esenciales para los niños porque así construyen lenguaje para transformar su mundo. Además, estos encuentros los recargan a nivel emocional”.

Ángel Segura Caicedo, ludotecario del programa ‘Cali Juega’, resaltó también la importancia de las cometas en la ciudad en agosto, un mes de muchos vientos.

“Las cometas son un elemento tradicional y lleno de historia. Quisimos hacer un ejercicio simbólico para que el niño comprendiera que esta práctica simboliza ese estado de libertad y creatividad que es lo que proponemos”, sostuvo.

Alexander León Rodríguez, padre de familia, habló de lo especial que fue el evento. “Nos ayudó a recordar tiempos pasados. Es clave que nuestros hijos no olviden ser niños siempre y que las tradiciones pasen de generación en generación. No todo puede ser estar con el celular y los videojuegos”.

Lina Marcela Lenis, por su parte, se mostró muy contenta por compartir este espacio familiar junto a sus dos hijos, Chelsea y Emiliano.

“No podemos dejarlos siempre en la casa. Me gustan estos espacios porque así ellos aprenden cosas nuevas. Me gustaría que ellos siguieran enterándose de nuestras costumbres”, dijo.

La jornada terminó con un cielo rojizo lleno de cometas e ilusiones.

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