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Tras el fallo de tutela que levantó la medida provisional de suspensión de clases presenciales en el sistema educativo de Cali, más de 64.000 estudiantes de Instituciones Educativas Oficiales-IEO y 80.000 alumnos de establecimientos educativos privados, reanudaron el regreso gradual a las aulas de clase.

“Consideramos de suma importancia que los niños estén viniendo nuevamente a socializar, lo cual es necesario para tener un buen desarrollo de los modelos pedagógicos que tenemos en el colegio. Es menester hacer que pierdan el individualismo fruto de la educación remota”, señaló Alexánder Rojas, rector del plantel educativo con ampliación de cobertura Francisco de Asís.

Los estudiantes reconocen que el retorno a la presencialidad ha beneficiado sus procesos de aprendizaje, a la vez que les que genera mayor bienestar. “Con el consejo estudiantil hemos tenido la oportunidad de escuchar diferentes perspectivas frente al regreso a clases y concluimos que se presentaron afectaciones en la salud física y mental, pues el encierro produjo mucho estrés y desconcentración. Ahora, el regreso al colegio nos exige mayor disciplina y volver a tener rutinas. Aunque es un cambio complicado, ha sido grata la experiencia de regresar”, argumentó Luisa Vargas, estudiante de grado décimo y personera del plantel educativo franciscano.

Los padres de familia de alumnos de transición, básica primaria, secundaria y media, igualmente reconocen los beneficios que el retorno progresivo a las infraestructuras educativas ha tenido en los menores.

“Es muy importante que mi hijo quiera volver a reconectarse con los estudiantes y profesores, para que interactúen, porque en casa se vuelve monótono el aprendizaje. Veo personas que dicen ‘yo no quiero que mi hijo entre al colegio porque se contagia’, pero también observo que esas mismas familias van a piscina, los cines están llenos, las plazoletas, los centros comerciales. Entonces, cómo no van a mandar al hijo al colegio donde es amplio, ventilado y cuenta con medidas sanitarias y sí asisten a esos otros espacios donde hay aglomeraciones”, se plantea Sandra Marcela Aguilar, madre de un estudiante del grado octavo.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, señala que los jóvenes entre 13 y 29 años de edad reportan un 27% de aumento en la ansiedad, 30% sufren de depresión, mientras 43% de las mujeres en ese rango se sienten pesimistas frente al futuro.

Dichas afectaciones socio-emocionales son consecuencia del encierro y la desaceleración económica durante la crisis sanitaria. La presencialidad educativa resulta primordial en el esfuerzo para revertir estas cifras, propiciar una reactivación económica y social en los hogares caleños, lo que genera un impacto positivo en la región y el bienestar de la ciudadanía.

“Durante el confinamiento se presentaron varias dificultades a nivel de los estudiantes, chicos con desmotivación a quienes les fue difícil la adaptación. Dados los cuadros de ansiedad y estrés, tuvimos que hacer remisiones clínicas. El regreso a clases posibilita que ellos cuenten con un entorno espontáneo, en el que pueden conversar con sus compañeros y sentir un grupo de apoyo”, argumenta Diana Perdomo Salazar, psicóloga educativa del colegio Francisco de Asís, ubicado en la zona industrial de Fepicol, al norte del Distrito caleño.

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