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Con rosasglobos blancos y el sonar de las campanas, Cali recordó a sus víctimas.

Santiago de Cali, 10 de septiembre de 2026

Con el resonar de las campanas de la parroquia María Inmaculada, ubicada en el barrio Ciudad Capri, el 10 de septiembre se rindió homenaje a las 154 víctimas fatales del terremoto que azotó a Cali el pasado 10 de agosto.

Siendo las 7:19 a.m., el párroco Albert Madroñero Gutiérrez dio inicio al evento conmemorativo, con una reflexión que mezclaba oración, memoria y la promesa de seguir de pie.

Exactamente a las 7:34 de la mañana, el alcalde Alejandro Eder inició las campanadas, que recordaron a las víctimas de ese trágico momento que estremeció a Cali y que dejó más de 1600 heridos y 24 edificios colapsados.

Luego, se leyó el nombre de cada una de las víctimas, poniendo una rosa blanca sobre el altar y haciendo sonar nuevamente la campana, símbolos que tenían un profundo significado.

“Es hacer memoria, recordar a nuestros seres queridos; recordar el momento pero también avivar la esperanza. La flor y la oración tienen que avivar y fortalecer nuestra esperanza, porque podemos seguir adelante; porque tenemos las capacidades y podemos hacer de nuestra Colombia y de nuestra Cali una ciudad, un departamento, una familia, una comunidad diferente”, explicó el sacerdote.

Mientras esto sucedía, se iban soltando globos blancos, que se elevaron hacia el cielo de Ciudad Capri, uno de los barrios más golpeados por el terremoto. “A pocas cuadras de aquí están las Torres del Limonar, donde fue rescatada Diana, una de las historias que marcaron los primeros días de la emergencia”, comentó el alcalde Alejandro Eder.

El mandatario añadió que son 100 las edificaciones que hoy están en alto riesgo de tener que ser demolidas. “Ya se aprobó la demolición de una y hay 20 mil familias, principalmente de clase media, que continúan evacuadas de sus viviendas”, indicó Eder.

En medio del dolor, el burgomaestre destacó el civismo caleño, reflejado en la respuesta de Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y de miles de voluntarios, lo que permitió completar la búsqueda, el rescate y la recuperación en 11 días. “Unidos somos más fuertes. Los caleños somos uno solo, un solo pueblo, un pueblo fuerte. Somos capaces de levantarnos ante los retos más grandes”, precisó el alcalde de Cali.

Entre los asistentes al acto del jueves (10.09.2026) en Capri, doña Victoria Castrillón resumió lo que ha significado este mes para quienes perdieron todo en cuestión de segundos. “A los dos minutos no tienes nada: mueren tus familiares y te quedas solo con lo que llevabas puesto. Al final, tenemos que volver a levantarnos, seguir adelante y abrazar al que está sintiendo tanto dolor”, expresó.

Un mes después del terremoto la ciudad volvió a reunirse alrededor de 154 rosas blancas, para recordar que este ha sido el reto más grande de esta generación en Cali.

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