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En el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, Cali se reunió para honrar a quienes han sufrido la violencia, pero también para reconocer su fuerza y capacidad de resiliencia.

Durante la jornada, el alcalde Alejandro Eder reafirmó el compromiso de la administración con la construcción de paz en el territorio. “Nosotros tenemos la obligación de trabajar de manera incansable por la paz, para que habitemos y vivamos en un país donde sea posible la resolución pacífica de los conflictos, especialmente a través de procesos democráticos y comunitarios.

Desde un principio hemos hecho un llamado claro: hay quienes quieren venir desde otros lugares a llenarnos de odio, a polarizarnos y a llevarnos a rechazar nuestra propia ciudad. No lo permitiremos, esta administración siempre estará del lado de hacer respetar y valer los derechos de todos, especialmente los de nuestros niños y niñas”.

La realidad de las víctimas sigue siendo un desafío urgente. En lo corrido de 2026, más de 500 personas han llegado a Cali desplazadas por la violencia en el Cauca. A esta cifra se suman las 18.261 víctimas registradas entre 2024 y 2025, lo que refuerza la necesidad de continuar fortaleciendo las acciones institucionales para su atención y reparación.

En respuesta, la Administración Distrital ha venido desarrollando acciones concretas. Durante 2025, más de 5.234 personas fueron atendidas en jornadas y ferias de servicios, y en los primeros meses de 2026 ya se han brindado 1.401 asesorías jurídicas en el Centro Regional de Atención a Víctimas y en distintos territorios de la ciudad.

Se trabaja con y para las víctimas

El acto también permitió escuchar las voces de las víctimas. Erlendy Cuero, coordinadora de la Mesa Efectiva de Participación, destacó el liderazgo de este organismo que trabajan en pro de la población. “Quiero reconocer esa tarea tan ardua que han hecho algunas personas desde la institucionalidad para con las víctimas. Reconocemos su trabajo y sabemos que están siempre acompañándonos”.

Por su parte, la secretaria de Bienestar Social, Johana Caicedo, hizo un llamado a fortalecer el trabajo conjunto. “Invitamos a que, desde sus historias y experiencias, nos ayuden a seguir llevando un mensaje de reconciliación. No queremos más víctimas del conflicto armado”.

Asimismo, se resaltó el liderazgo de hombres y mujeres que han resistido la violencia, así como la necesidad de proteger a niños, niñas y adolescentes frente a riesgos como el reclutamiento forzado, una problemática que sigue afectando al país.

En este contexto, la campaña Mambrú no va a la guerra, Mambrú va por sus sueños” se consolida como una de las principales estrategias de prevención. A la fecha, ha impactado a más de 6.500 personas en Cali, entre estudiantes, docentes y familias, llevando un mensaje claro contra el reclutamiento infantil.

El equipo de la Subsecretaría de Atención Integral a Víctimas ha recorrido instituciones educativas, plazas de mercado, centros comerciales y espacios comunitarios, acercando esta iniciativa a los territorios. Para 2026, la campaña continuará con una nueva consigna: “Mambrú no va a la guerra, va a las canchas”.

Para nosotros son muy importantes los niños, jóvenes y adolescentes. Sabemos que son vulnerables a caer en engaños de los grupos armados, por eso no vamos a detener esta campaña hasta llegar al último rincón de Cali”, afirmó Adriana Loaiza Guzmán, subsecretaria de Atención Integral a Víctimas.

Durante la jornada también participaron entidades como la Personería de Cali y la Unidad para las Víctimas, quienes reiteraron la importancia de garantizar la no revictimización y el reconocimiento de las historias de vida.

El personero distrital, Gerardo Mendoza Castrillón, señaló que “la peor forma de revictimizar a una víctima es invalidándola, no respetando su historia”. Por su parte, David García Montaño, director de la Unidad para las Víctimas, destacó la resiliencia de esta población y reafirmó la importancia de seguir trabajando por sus derechos.

La primera sesión del Comité Territorial de Justicia Transicional culminó con una homilía en memoria de quienes han sufrido la violencia, recordando que, incluso en medio del dolor, es posible reconstruir caminos, sueños y esperanza.