• La región aporta 11 jugadoras al proceso de Selección Colombia, consolidándose como cuna del fútbol femenino en el país.
• Cali, además de ser sede histórica, sigue formando talento que hoy brilla a nivel internacional.
Santiago de Cali, abril 7 de 2026
Cali no solo ha sido casa de la Selección Colombia femenina durante años, también ha sido su semillero. Hoy, esa historia se sigue escribiendo con fuerza: la capital del Valle y sus municipios aledaños aportan un grupo sólido de jugadoras que hacen parte del presente del equipo nacional.
En total, son 11 futbolistas con raíces en Cali y en el Valle del Cauca que hoy representan al país, muchas de ellas formadas en clubes tradicionales de la región como el Deportivo Cali, América de Cali y Orsomarso. Un reflejo claro de que el fútbol femenino en esta zona del país no solo crece, sino que produce talento de alto nivel.
Entre las nacidas en Cali destacan nombres como Luisa Agudelo, arquera joven que ya suma experiencia profesional; Carolina Arias, una de las jugadoras más experimentadas del grupo; Ilana Izquierdo, quien ha dado el salto al fútbol internacional; Valerin Loboa, promesa en proyección; y Daniela Caracas, defensora con recorrido en Europa.
A este grupo se suman jugadoras nacidas en municipios cercanos pero formadas futbolísticamente en Cali, como Jorelyn Carabalí (Jamundí), hoy en el fútbol inglés; Linda Caicedo (Candelaria), figura del Real Madrid y una de las caras más visibles del fútbol colombiano; Manuela Paví (Pradera), con experiencia internacional; Gisela Robledo (Guacarí), actualmente en Brasil; Wendy Bonilla (Buenaventura) y Gabriela Rodríguez (Santander de Quilichao), quienes también han construido su camino desde el Valle hacia el fútbol profesional.
Detrás de cada una de estas jugadoras hay historias que comenzaron en canchas de barrio, en torneos locales y en procesos formativos que durante años han fortalecido el fútbol femenino en la región. Cali ha sido clave en ese camino, no solo formando talento, sino también respaldando a la Selección como sede, con estadios llenos y una hinchada que siempre responde.
Ese vínculo entre la ciudad y la Selección no es casual. Es el resultado de un trabajo constante, de procesos deportivos sólidos y de una cultura que respira fútbol.
Hoy, cuando Colombia vuelve a competir en el camino hacia un nuevo Mundial, el Valle del Cauca no solo alienta desde la tribuna: juega, compite y aporta talento dentro de la cancha.
Porque si algo queda claro, es que el fútbol femenino colombiano tiene acento caleño… y ese acento hoy se escucha fuerte en la Selección Colombia.


