La vivencia compartida por la exclavadista olímpica mexicana, Azul Almazán, fue fundamental en el abordaje del tema de entornos seguros para la práctica deportiva en Cali. La exdeportista sufrió acoso sexual por parte de su entrenador en la selección México de clavados.
- Recientemente la capital vallecaucana fue epicentro de la ‘Segunda Cumbre de Ciudades Latinoamericanas para el Deporte y el Desarrollo’. Allí tuvo lugar la Asamblea ‘Entornos seguros para la práctica deportiva’, un tema que la ciudad se toma muy en serio y que se desarrolló a partir de la experiencia de vida de la exclavadista olímpica mexicana Azul Almazán, víctima de acoso sexual por parte de su entrenador.
- Durante la Cumbre y a través del Observatorio del Deporte, la Recreación y la Actividad Física (ODRAF), se presentó un documento investigativo que plantea cuatro componentes a considerar para garantizar que un entorno deportivo sea seguro.
- Los 37 kilómetros de la Ciclovida se convierten cada domingo en un gran escenario deportivo, donde se logran articular esfuerzos para tener la única ciclovía certificada en Sistema de Gestión de Calidad en el país, con cero accidentes mortales. Un modelo de entorno seguro.
De acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI), se entiende como deporte seguro un entorno donde los atletas pueden entrenar y competir en un contexto saludable y solidario, respetuoso, equitativo y libre de todas las formas de acoso y abuso.
Esta definición ha sido letra muerta para muchos deportistas en diferentes ámbitos, como es el caso de Azul Almazán, exclavadista de México, quien en plenas finales de unos Juegos Olímpicos rompió el silencio y contó lo que pasaba a la interna de la delegación ‘azteca’, con discriminación, terror sicológico, abuso de poder y acoso sexual por parte de su entrenador. Su valentía, que destapó la olla de un sistema contaminado, le costó renunciar a la gloria olímpica y enfrentarse a una persecución mediática que, incluso, la obligó a salir de México para refugiarse en el extranjero durante 15 años.
Su historia, que llegó a la pantalla grande a través de la producción cinematográfica titulada ‘La Caída’, protagonizada por la también mexicana Karla Souza, fue una de las aristas principales de la Asamblea ‘Entornos seguros para la práctica deportiva’, desarrollada en Cali durante la ‘Segunda Cumbre de Ciudades Latinoamericanas para el Deporte y el Desarrollo’, donde precisamente Azul Almazán estuvo como invitada y ponente de lujo.
“Mi infierno inició cuando dije ‘no’, cuando me negué a acceder a insinuaciones de tipo sexual. Si alguien está viviendo esto que yo viví, es necesario hacerle sentir que no están solos, que sepan que no está bien y que es algo que tenemos que empezar a cambiar”, argumenta Azul.
Para Almazán, este tipo de espacios como la Asamblea realizada en Cali, son clave en la construcción de políticas y medidas que consoliden entornos seguros en el ámbito deportivo. “Tenemos muchos deseos de trabajar pero por algo nos está costando tanto trabajo a varios países dar en el blanco. Estos congresos y cumbres nos ayudan a conocer a las personas que pueden ser la clave fundamental o la pieza que falta y así dar pasos mucho más grandes para que las cosas cambien. Al hablar y compartir este tipo de experiencias, alguien puede levantar la mano y decir: yo tengo una solución”, consideró.
La exclavadista mexicana confesó que su primera competencia internacional fue precisamente en Cali, en 1994. “Le guardo un cariño tremendo a esta ciudad, hice grandes amigos acá, de hecho una de mis amigas más leales es de Colombia, también fue clavadista y la conocí precisamente aquí. Le tengo un amor tremendo a este país y a Cali mucho más”, dijo.


