Para acompañar largas faenas, recargar energía, compartir con sus comunidades o simplemente deleitarse con la dulzura de la vida, las gentes del Pacífico también se engolosinan con alimentos ligeros extraídos de la caña de azúcar, el coco, la miel de abeja, las frutas y los frutos de playa y selva.
Por ese motivo algunas almas se atreven a decir a los cuatro vientos, que el océano que baña las costas de este litoral occidental de Colombia es salado porque el Petronio Álvarez le arrebató el dulce.
Esperanza Cuero, quien regenta el puesto y la firma Sabrococos Guapi, señaló: “en este Petronio se ofrecen productos naturales del litoral tal es el caso de las emblemáticas cocadas, pasabocas como el coquillo, conservas de guayaba y cidra, tortas de chontaduro y de coco, entre otros, lo que se constituye en un sinnúmero de productos, que tienen al fruto de la palma como materia prima, saborizados con frutas de la región que usan como empaque la hoja de plátano y algunos bejucos”.
Luisa Vergara, del emprendimiento D´Jaz Snacks Pacífico, manifestó que “los productos que se tienen del mecato del litoral se mezclan con frutos de esta zona occidental del país para crear tortas envinadas, barras de cereal con jalea de naidí, y chocolate y galletas de chocolates y otras rellenas de jalea de borojó, productos orgánicos y sin conservantes”.
De igual manera, como se dice, cuando ´la calor´ llega hay que refrescar. Al respecto, James Palacios dependiente del módulo Makerule indicó que en su puesto se venden helados de frutos de la región como borojó, chontaduro, guayaba agria, badea, lo que representa gran variedad de sabores y notas mágicas para quienes los consumen en este calor que se cierne por estos días en la capital del Valle.
Y si de aplacar la sed se trata -dijo- “se tiene el makeruviche, una bebida tipo granizado que tiene frutos de la región y un toque de viche”.
Se concluye por parte de asistentes y microempresarios que esta extraordinaria y dulce experiencia del mecato del Pacífico complementa el menú de las tradicionales comidas y las deliciosas y aperitivas bebidas ancestrales, para formar todo un menú que alegra la vida y revitaliza el espíritu; todo elaborado por nobles manos que le arrancan el mejor sabor al mar, a la selva y a la manigua.


