En el oriente de Cali se gesta un escenario para la vida, el deporte, la familia y la cultura: el Bulevar de Oriente. Son 1,1 kilómetros de extensión que benefician a más de 130.000 ciudadanos que residen en el sector.
Los barrios Marroquín I y II y el Alfonso Bonilla Aragón, que se encuentran a lado y lado del proyecto, abrazan también la multiculturalidad propia de nuestra ciudad. El oriente es una zona donde se gesta mucha cultura del Pacífico, pues hasta allí continúan llegando personas procedentes del suroccidente de Colombia.
Es también una cuna de talentos, tanto los mayores como esos semilleros que heredan y pasan de generación en generación las tradiciones del litoral.
Marylin Mosquera es profesora de baile. A sus escasos 17 años, ya tiene enganchadas en su pista de entreno a cerca de 50 niñas, que van desde los 4 hasta los 15 años de edad y a quienes el ritmo les fluye por las venas o lo respiran como el aire.
Sus cuerpos se mueven al ritmo de un reguetón rápido que no se alcanza a tararear y que ellas, hábilmente, convierten en una coreografía que escasamente los ojos pueden seguir. Sus padres, abuelos y ancestros vienen de todas las zonas del Chocó, Antioquia, Valle y Nariño que colindan con el mar Pacífico, el mismo que les dio toda esa herencia, costumbres, acentos, cultura y sabor tan únicos de esta zona.
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Tan únicos como Ana Judith Gamboa. Son más de 70 años los que lleva viviendo y vistiendo el Pacífico en su corazón y su cuerpo. Formó un grupo de danzas, les enseña a bailar los ritmos del currulao, cumbia y demás, que su conocimiento y amor por el Pacífico le han inculcado. También es oradora y siempre reza algo como: “Yo soy Ana Judith Gamboa, la que nació en el río Anchicayá y allá quedó su ombligo enterrado en un árbol de guayabo”. Es hija de matrona, de esas que se ocupaban cuando parían las mujeres de Timbiquí. Aprendió a convertir esos momentos en relatoría y se las enseña a sus niñas bailarinas.
De aquí también, en el oriente de Cali, se gestaron Los Petronitos, los niños que días antes le dan la bienvenida al Festival de Música del Pacífico ‘Petronio Álvarez’. Lizeth Montoya, una espigada morena de 11 años, ha participado ya en dos de estas versiones.
“Me sentí mejor en esta, porque como ya había participado pues entonces salí más relajada. Me lo disfruté más”, comenta, a la vez que finaliza con una carcajada. Lizeth hace parte de la Fundación Legado Ancestral del Pacífico, donde comenzó a bailar a sus cinco años. “La Fundación comenzó a crecer y se fue agrandando poco a poco con los niños del barrio. Ojalá todos los niños bailaran los bailes típicos de nosotros, para que la generación de ahora no se meta tanto en los celulares o redes sociales, pero que aprendan de sus ancestros y todos sus familiares”, opina, cual si la vida le hubiera alcanzado ya a dar ese conocimiento.
En el oriente de Cali, en el Bulevar que construye la Alcaldía del Puro Corazón, la cultura continuará teniendo espacio. Se están instalando tres tarimas tan grandes como los proyectos culturales que se gestan en esta zona. También se vive el ‘Petronio’ y así continuará siendo porque aquí, ¡talento es lo que sobra!


