Rosmery Alvarado es una joven mujer cabeza de hogar. Llegó desde Venezuela con sus dos pequeños hijos y se instaló en el oriente de Cali. Ha sido ´emprendedora del tinto´ en su país; aquí en Cali, se decidió a retomar el negocio.
¡Y para qué! sus tintos tienen un aroma y sabor muy especiales. Además, ella vende café con leche, aromáticas y ‘aplastaditos’ elaborados con pan francés, jamón y queso.
“Llegué y encontré donde vivir aquí cerquita, en el barrio Marroquín II. Estaba de brazos cruzados y un día, que llevé a mis hijos a una fundación, vi que aquí en el Bulevar de Oriente había bastante movimiento y ahí me decidí a retomar el negocio”, anotó Rosmery.
Y manos a la obra: sacó su carrito, su ajuar de termos y la mejor voluntad, aunque en el primer envión las cosas no salieron muy bien. “No vendí sino como cinco tintos y me devolví a mi casa con esos termos llenos. Me tocó tomarme todo eso. Quedé como un bombillo”, recuerda en medio de carcajadas y continúa diciendo que ya el segundo día, madrugó más. Y como dice el refrán “al que madruga, Dios le ayuda”, pues dicho y hecho vendió todo y quedo debiendo tintos para el otro día, pues los termos, no dieron abasto.
Ahora a Carrito Carito, como la llaman los trabajadores del Bulevar de Oriente, no le dan espera y tan pronto la ven salen a ‘coger turno’. Adalberto Timaná es el primero en llegar. “Él fue el primero en comprarme y desde allí no falla. Me hizo la mejor promoción”, dice entre risas, Rosmery. Y así, cual palomas detrás del maíz, Carrito Carito se va llenando de clientes.
“Este Bulevar está quedando muy bonito. Los felicito y cuando esté listo va a ser un lugar que va a generar mucho más empleo. Muy buen trabajo el que están haciendo”, afirmó Rosmery mientras sirve sus productos a la afanosa clientela.
El Bulevar de Oriente ofrece en esta zona de la ciudad, espacios familiares para el goce del deporte, la cultura, el comercio y el descanso. En sus 1.1 km. de longitud, se ubican, además, 500 ejemplares arbóreos que benefician el clima del lugar, ubicado entre los barrios Marroquín I, II y Alfonso Bonilla Aragón. El 80 % de quienes trabajan en el proyecto viven en el sector. Esta iniciativa de Puro Corazón también genera esas oportunidades con aroma de café, como la que decidió tomar Rosmery.
“Es que me va muy bien. Además, me queda todo el tiempo para atender a mis hijos. Usted sabe que hay que estar muy pendiente de ellos. Madrugo y a las 9:00 de la mañana me voy a la casa a darles su desayuno y llevarlos a su colegio. Ellos estudian por la tarde. Y así me queda espacio para ordenar mi casa y comenzar a alistar los productos del día siguiente”, agregó Rosmery.
Recordó que su hijo menor logró verla a través de la ventana de la habitación ofreciendo los tintos. “Me dijo: mamá te escuché diciendo ¡tintos, café, aromáticas! Y me dijo que se sentía muy orgulloso de mí. ¿Usted se imagina que un hijo le diga eso a uno porque lo ve vender tintos?…”, comentó mientras sin pena seca algunas lágrimas con un pañuelito y que también le sirve para secar el sudor.
Ya marcan las 9:00 de la mañana, hora en la que debe dirigirse a su casa y comenzar sus labores de madre. El sol ya ha hecho presencia desde muy temprano en el oriente de la Sultana del Valle y seguirá siendo el compañero fiel de esa mano de obra local, que avanza a pasos de gigante con la construcción de un Bulevar para la Vida en Cali.


