Una serpentina de colores en los trajes de bailadoras y cantadoras destellaba al compás de violines y cununos por las calles del pueblo. Parecía que niños, jóvenes y adultos se hubieran adelantado a la celebración del Día de la Madre. Pero no era así.1
Se trataba de la segunda zonal clasificatoria de la XXVII versión del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez que la Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Cultura, realizaba en el parque central Félix Ángel Colorado, de Villa Rica (Cauca).
Allí, bajo la orientación de la maestra Yaneth Riascos, se presentaban en tarima 21 agrupaciones musicales provenientes de Popayán, Suárez, La Toma, Buenos Aires, Caloto, Santander de Quilichao, Mandivá, Dominguillo, Puerto Tejada, Tumaco, Guachené y Villa Rica, siendo 15 en violines caucanos, 3 en modalidad libre, 2 en marimba y 1 en chirimía de flauta.
No muy lejos de allí -a escasas tres cuadras- el coordinador de muestras tradicionales, José Yesid Ome, iba y venía de mesa en mesa organizando a los expositores, los jurados y el personal de apoyo, a cargo de Johnatan Ospina, pues eran 27 portadores de tradición y sabor los que se dieron cita en la tierra de los villarricenses.
Sobre las mesas sobresalían las muestras de 5 cocineras tradicionales, mientras que en bebidas autóctonas exponían 3; en dulces, mecatos y refrescos, 4; en artesanía y luthería, 9 y en estética afro en diseño, moda, peinados y cosméticos, 6. Todos llegaron con la ilusión de clasificar para que sus productos se puedan ver y comercializar del 16 al 21 de agosto en la Ciudadela del Petronio en Cali.
Un estricto, pero conocedor jurado, conformado por la cultora Flor Isalba Mosquera y el maestro Antonio José Caicedo calificó dulces, bebidas y comidas; mientras que el diseñador en estética del Pacífico, Iván Torres, inspeccionaba todo lo concerniente a la moda afro. Y lo propio hacían las maestras Laura Medina y Ladys Mofan, quienes eran las encargadas de las artesanías y la luthería, dada su amplia experiencia como miembros de Artesanías de Colombia.
La magia de la organización estuvo en manos de Óscar Steven Obregón Córdoba, joven oriundo de Villa Rica, quien es el director de la Fundación artística que lleva su nombre, la cual hoy conforman cerca de 70 integrantes gracias a su empuje, pues desde niño ha sido cultor de bailes y cantos costumbristas, lo que lo ha llevado a participar en marimba y violín caucano dos años consecutivos, en el Festival Petronio Álvarez. Se mostró muy agradecido con la Alcaldía de Cali y la Secretaría de Cultura.
Se lucieron los expositores
Los participantes también valoraron los esfuerzos de la administración del alcalde Jorge Iván Ospina. Amparo Arrechea Peña, propietaria de Etnias, moda afro, quien es una enamorada del Petronio. Lleva 15 participaciones mostrando las bellezas del Pacífico a través de sus diseños en blusas, prendas de algodón y turbantes con creaciones propias, donde las frutas y los animales de la región siempre están presentes.
Adiela Lucumí llegó exhibiendo orgullosa su ‘Mama Juana’ curativa. Esta bebida tradicional -asegura- sirve para desvanecer los miomas, regular periodos, calmar los cólicos, fertilizar a las mujeres, curar la próstata, los riñones, los cálculos, y como si fuera poco, tiene poderes afrodisiacos.
“Mamá Juana contiene 25 plantas calientes, yerbas, bejucos, canela, chuchuguaza, viril de tortugo y de cusumbo, parahuevo, mosquito y berraquillo para la impotencia sexual. No tiene contraindicaciones, se fermenta enterrando la botella durante cuatro meses, teniendo como base es el viche, lo cual aprendió de sus ancestros y este año será la primera vez que participe en el Petronio.
Carlos Gonzáles llegó con seis maestros más a deslumbrar con su luthería. De manera sencilla y pedagógica explicaron las técnicas para fabricar los violines de guadua, reforzados con granadillo, chanul y otras maderas finas para darle la tonalidad característica y única, de la región caucana. De momento, exhibieron violines con medidas de cuatro cuartos para adultos, réplicas de Stradivarus, bajos de cuatro cuerdas, complementados con cununos, tamboras y hasta artesanías para armar y desarmar, jugar damas chinas y entretenerse.
El público gozó de principio a fin
Dejando las labores del campo para llegar a Villa Rica, estuvieron Eda Campaz e Ismael Carabalí. Llegaron para hacerle barra a las agrupaciones Cañabrava, Juventud Ancestral y Auroras del Amanecer, de La Toma (Suárez). “Esto es una hermosura. Es lo mejor del mundo. No vemos la hora de que lleguen las zonales de Petronio para gozarnos todo de principio a fin”, dijeron.
Con el pie enyesado llegó a la rumba Sandra Mosquera. Ella no se pierde nada de Petronio porque reconoce la cultura y el folclor de la región. Asegura que El Petronio es el acercamiento de los afros para mantener la tradición y eso nunca se debe acabar.
Delia Lozano, de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal, por ley de su congregación, debe guardar los sábados pero hizo la excepción para venir al Petronio para ver a su nieta, quien hace parte del Grupo Folclor de mi Pueblo, pues la niña tiene el sueño de participar en el Festival Petronio para demostrarle al mundo todo su talento.
Fue un día lleno de música, sabor y alegría. Y a pesar de ser una competencia, a la que se inscribieron 412 participantes, serán al final 168 los clasificados. En esta tanda fueron: en cocinas tradicionales, 56 expositores; en bebidas autóctonas, 43; en dulces, mecatos y refrescos, 10; en artesanía y luthería, 25; en estética afro en diseño, moda, peinados y cosméticos, 25.
Y ni qué decir de la parte musical, donde se inscribieron 145 agrupaciones, siendo 55 de ellas estilo libre, 16 chirimía de clarinete, 5 chirimía de flauta, 54 de marimba y 15 de violín caucano, para que la batalla de talentos llegue a todos los rincones con los 44 grupos que clasifiquen a la XXVII versión del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.


