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El viento hizo su efecto. Tres países integrados por el lenguaje universal se enlazaron a un solo ritmo para recorrer la tradicional calle quinta de Cali. La flauta, la traversa, el clarinete, el saxofón, todos dinamizados por corrientes de aire, motivaron el recorrido de los bailarines de Eslovenia, Costa Rica y las agrupaciones colombianas Estímulos, Macondo, Matamba y Caña Flecha, que orientados por el sonido de estos bellos instrumentos dejaron ver su cadencia despertando admiración entre el público.

“Es un placer ver, conocer y sentir a otra gente que vive los mismo que uno siente”, fueron las palabras de Arturo Suárez, integrante del grupo Estímulos, que encabezó la segunda ala de la ‘Gran Parada’ del ‘Encuentro Mundial de las Culturas Populares’. No importó la distancia recorrida, solo el sentimiento, tal como lo reiteró: “Tiene que ser algo que salga del corazón”.

El profesor Jenner Solón Obando Riascos, director de la agrupación Estímulos, resaltó el contexto que le permitió a sus niños sentirse acogidos en una fiesta de carácter mundial. “Ellos hacen parte de un grupo de 100 que se preparan toda la semana en artes plásticas, música y teatro. Hoy izan nuestra bandera para decir ‘aquí estamos presentes’, somos visibles, hacemos parte de la humanidad y necesitamos ser reconocidos y respetados”, manifestó.

Los pasos de los niños de Estímulos orientaron el recorrido que los eslovenos hicieron a un ritmo más lento pero seguro. Su danza estilizada paró el tráfico. Muchos se bajaron de sus vehículos para tomar fotos, sorprendidos con la amabilidad de quienes danzaban entrelazando sus manos y con un garbo único.

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Macondo y Matamba, con desparpajada alegría, se hicieron sentir. Un acorde de sonidos los puso a vibrar y con ellos al público. “Lo que más me ha gustado de las delegaciones es el vestuario, las coreografías excelentes, la puesta en escena de todos los grupos muy bonitos”, dijo María del Pilar Martínez, quien se dejó contagiar con la alegría de los bailarines de las dos agrupaciones colombianas.

Entre el público también estaba Manuel Orlando Romero, un caleño que a la altura del Bulevar del Río recibió a las delegaciones con un simple pero sentido ‘gracias’. “Gracias porque nos vinieron a visitar e hicieron una buena labor aquí en Colombia; los espectáculos fueron hermosos, de todos los países fueron hermosos”, dijo. Pero su manifestación cerró con el llamado a repetir el espectáculo: “Que vuelvan el año entrante”.

Entre polcas, danzones y la tradicional parrandera, la delegación de Costa Rica cerró el ala 2 de la ‘Gran Parada’. El color naranja los diferenció, al igual que el ánimo que no los venció ni un centímetro en el recorrido. Llegaron al Bulevar en medio del viento que recorre las calles de Cali sobre las 5:00 de la tarde. Y reiteraron, como lo dijo antes de salir al recorrido Nohelia Zamora, bailarina costarricense: “es interesante ver desde la integración musical cómo diferentes países tienen la posibilidad de comunicarse a través de la música”.

El viento hizo su efecto y las delegaciones se despidieron de la ‘Gran Parada’ con la satisfacción de haber danzado, tal como lo manifestó Valeria Velásquez, de la agrupación Macondo: “Más que cansancio, felicidad”.

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