El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente-Dagma estuvo en la Institución Educativa Escuela Normal Superior Farallones de Cali, presentando el esquema de ordenamiento de la Red de Bosques Urbanos a estudiantes, exalumnos y profesores. El propósito: plantear un plan estratégico de largo alcance para la infraestructura ecológica de dicho espacio y proyectarse como bosque urbano con miras al 2030.
“El bosque le ha pertenecido a la Normal durante casi 86 años. Al principio, este espacio era un aula viva y se dictaban clases tanto a niños como a maestros en formación; también se realizaban actividades de relajación y esparcimiento”, comenta Claudia Cifuentes, docente de la institución educativa. Añadió que antes se tenían senderos ecológicos que albergaban diversidad de flora y fauna, la cual ha ido disminuyendo.
Por esta razón la Normal Superior, en busca de apoyo para la protección y prevención de intervenciones que afecten considerablemente el ecosistema, creó un puente con el Dagma y se proyecta como parte de la Red de Bosques Urbanos.
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“La huerta urbana que se encuentra en la Normal Farallones es un instrumento para la educación ambiental, pero también para la juntanza y articulación social de diferentes sectores de la comunidad”, considera Alina Caycedo Velasco, ambientalista y activista.
Cabe resaltar que esta huerta cuenta con diversidad de aves y mamíferos que conviven y se desarrollan en dicho espacio. De ahí la importancia de lograr que esa zona verde se titule como bosque urbano.
La interacción directa con los huertos y las zonas verdes promueve la seguridad y la soberanía alimentaria en las comunidades. Además, permite que los niños, al tener cercanía con la naturaleza, puedan reconocer todas sus bondades cultivando en ellos el respeto por la madre tierra.
Se hace necesario proteger las zonas verdes de Cali. Actualmente están faltando aproximadamente 500.000 mil árboles en la ciudad, teniendo en cuenta la recomendación de la Organización Mundial de la Salud-OMS, al argumentar que por cada tres habitantes debe haber al menos un árbol.
“En Cali vivimos dos millones y medio de habitantes, entonces debe haber más o menos 800.000 o 900.000 mil árboles. Son necesarios los árboles en la ciudad, que cuenta con muchos automotores activos emitiendo, a diario, monóxido de carbono y generando dióxido de carbono en la atmósfera”, puntualizó Alina Caycedo.
Se espera que para 2023 las zonas verdes de la Institución Educativa Escuela Normal Superior Farallones de Cali, sean parte de la Red de Bosques Urbanos de la ‘sucursal del cielo’.


