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El consumo de alcohol forma parte de la cotidianidad de muchas personas, y pese al constante reconocimiento de los efectos nocivos del consumo de alcohol, en la última década se reporta un incremento, por lo cual la estrategia Me voy de rumba pero no me derrumbo cobra vital importancia en esta temporada de fiestas y fin de año.

Las acciones de la Secretaría de Salud de Cali hacen especial énfasis en reducir los daños sufridos por la comunidad, las personas y su entorno, que tienen problemas con la bebida y los más expuestos a un mayor riesgo con el consumo de alcohol: niños, adolescentes, mujeres gestantes y lactantes y algunos grupos que tienen una alta vulnerabilidad social.

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Es importante tener en cuenta la práctica efectiva de recomendaciones mínimas indispensables para la autorregulación personal y de los grupos humanos consumidores de alcohol:

  • Calidad de la bebida. Hay evidencia de que el etanol tiene la potencialidad de causar riesgos a la salud; cualquiera que sea la bebida alcohólica que lo contenga es un psicoactivo de uso legalizado. La legalidad de su producción, distribución y comercialización es una garantía que da el Estado para mitigar los efectos entre la población consumidora.
  • Cantidad de la bebida consumida. El alicoramiento es un proceso tóxico y sus efectos son más evidentes, rápidos y perjudiciales en ingestas desmesuradas en cortos espacios de tiempo. Los consumidores de alcohol que beben de esta manera viven con más frecuencia situaciones de descontrol.
  • Consistencia para mantener el mismo tipo de licor durante el consumo. Cuando consume alcohol procure permanecer ingiriendo un mismo tipo de licor y no realice mezclas con otro tipo de bebidas alcohólicas, ya que se alteran los componentes y se afectan los comportamientos.