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El Bulevar del Río, aquel sitio icónico de Cali enmarcado en la carrera 1ª entre las calles 5ª y 13, el mismo que les da la bienvenida a caleños y turistas… añora algo: el tañer de las campanas de la iglesia de La Ermita, las mismas que sonaron en su inauguración el 16 de mayo del año 2013, después de haber estado silenciadas por más de 20 años.

Y la dicha no duró ni seis meses. Una toma del templo por parte de estudiantes universitarios las enmudecieron de nuevo y se está a la espera que en el comité conformado por la Alcaldía de Cali, la Arquidiócesis de Cali, el Concejo Distrital, representantes del sector privado y la academia sean tenidas en la cuenta.

Según los relojeros Gabriel Jaime Ruiz y Juan Carlos Llano, de la Joyería y Relojería Tic Tac, quienes han sido los encargados de poner en movimiento las agujas y echar al vuelo las campanas, los daños empezaron cuando un rayo cayó en la iglesia y fundió las tarjetas.

Quizá para muchos caleños y turistas tanto el reloj como sus campanas pasen desapercibidas, sin darse cuenta de la reliquia que año tras año sufre el ataque de vándalos y ladrones que han dejado inservible esta joya por largos periodos.

Se trata de un reloj Verdin construido en Francia por Armand Blanchet en el año 1936 y traído a Cali por las colonias caldenses, pastusas y caucanas en el año 1942, cuando la matrona caleña Micaela Caicedo de Castro se dio a la tarea de recolectar fondos para reconstruir La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad del Río (nombre inicial de La Ermita), la cual había sido destruida por el terremoto del año 1787, siendo una sencilla iglesia en la que tan solo sobrevivió la imagen del Señor de la Caña, que aún reposa al lado del altar lateral izquierdo, junto a la Virgen de los Dolores, San Roque, San José, San Francisco Javier, La Magdalena, San Antonio y el Divino Ecce Homo.

La estructura consta de seis campanas de bronce fundidas en París y aunque inicialmente se accionaban por cuerdas y poleas, en el año 2003 el mecanismo se digitalizó con tecnología canadiense y se le integró un software con 64 melodías conservando el Ave María, el Westminster del reloj Big Ben de Londres, al igual que sonoridades para funerales, matrimonio -entre otros- pues como algo sorprendente: las seis campanas dan siete tonalidades, ya que una sola de ellas (por increíble que parezca) da dos.

Tanto Gabriel Jaime Ruiz como Juan Carlos Llano saben los intríngulis del mecanismo que da la señal para entonar todos los días el Ave María a las 6:00 y a las 12:00, melodía que muy pocas veces suena completa, porque debido a los daños no se activan los martillos.

Recuerdan que para el acto inaugural del Bulevar pusieron a sonar el Ave María accionando cuatro campanas durante cinco minutos haciendo un repique con las seis campanas durante otros cinco minutos.

Según Gabriel Jaime Ruiz, es la hora precisa para hacerle saber al mundo que la ciudad tiene un patrimonio invaluable en el campanario de La Ermita, para que la comunidad lo valore y lo respete, pues constantemente se roban los cables, los martillos y la planta, que se debe volver a instalar para que cuando haya corte de energía el reloj conserve la hora y los sonidos, por un día más.

“Cada que nos necesiten para arreglar el reloj y las campanas, ahí estaremos. Sentimos nuestro ese patrimonio de Cali. Por cosas de la vida, no nos dejan entrar a la iglesia para hacer el mantenimiento, pues cuando los estudiantes se toman el recinto saquean esa joya que requiere de repuestos importados y trabajo minucioso”, dice con nostalgia.

Dios quiera que doblen las campanas. No para guardarlas.