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Aunque parezca extraño, en Cali se consumen huevos y carne de iguana, lo mismo que de tortuga hicotea, por ser consideradas carnes blancas. De allí que la Administración del médico Jorge Iván Ospina, a través del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente – Dagma, esté tomando medidas.

Una de ellas es la realización de operativos de fauna silvestre, pues por tradiciones o costumbres erradas, el consumo de huevos de iguana se eleva con la llegada de la Semana Santa, lo que pone en riesgo la diversidad de la fauna colombiana y, por ende, de varios de los ecosistemas donde habitan naturalmente.

Estas preferencias de alimentación aumentan la caza de especímenes a través de prácticas crueles, donde se utilizan caucheras o armas de fuego, ocasionando un sufrimiento para los animales silvestres y alterando así sus ciclos reproductivos.

Una de las especies más perseguida es la iguana, que cumple un papel importante en los ecosistemas como dispersor de semillas, contribuyendo directamente en el crecimiento y desarrollo de los bosques. A su vez, las heces que van dejando por el camino, además de servir como puente para nuevos retoños de semillas, también están estrechamente relacionadas con la fertilización del suelo de los bosques.

Dichas heces le transfieren nutrientes esenciales al suelo. La presencia de especies como la iguana en los ecosistemas sirve como sustento nutricional para muchas especies de depredadores, como mamíferos, reptiles y aves.

La caza indiscriminada de este reptil ha adquirido tintes preocupantes que trastocan factores sociales y económicos. “Los controles se hacen de manera más intensa en esta época de verano, como en Semana Santa, porque es cuando más se presentan traficantes de estas especies. Es importante destacar que hay mucha gente que todavía consume huevos de iguana de forma natural y no tiene en cuenta que es ilícito. Esta es una especie que está amenazada por esta sobreexplotación comercial, en donde si capturan a una persona con aproximadamente 400 huevos significa que ha tenido que matar por lo menos a unas cinco o seis iguanas” señala Francy Restrepo Aparicio, directora del Dagma.

“La pérdida de las poblaciones de iguanas podrían generar consecuencias como el desplazamiento de depredadores a otras zonas por la escasez de alimentos, llegando incluso a áreas urbanas donde ocurren gran parte de ataques contra la fauna silvestre y la pérdida de todos los beneficios ecosistémicos que ofrece”, agrega la titular de la cartera ambiental.

Para tener en cuenta:

Los huevos de iguana ni son afrodisíacos ni refuerzan el sistema inmunológico. Por cada iguana que se caza para extraerle sus huevos no solo se pone en riesgo su supervivencia, sino que se produce un daño irreparable en el medioambiente.

Dependiendo de la edad, una iguana puede poner entre 25 y 80 huevos. La extracción de los huevos de iguana es un proceso agónico y rudimentario. Los cazadores perforan su ingle con cuchillo o navaja, extraen su matriz. Una vez finalizado el ‘procedimiento quirúrgico’, las iguanas son cosidas y rellenadas con arena, pasto, cenizas o aserrín y terminan cosidas con nailon, en donde el 95% de las iguanas sometidas a estas prácticas, muere y el 5% termina estéril.

Sanciones:

Las personas que trafican con huevos de iguana incurren en los siguientes delitos:

– El código penal, en el artículo 328 tipifica esa conducta como ilícito aprovechamiento de los recursos naturales.

El texto establece que “el que con incumplimiento de la normatividad existente introduzca, explote, transporte, trafique, comercie, aproveche o se beneficie de los especímenes, productos o parte de los recursos fáunicos, forestales, florísticos, hidrobiológicos de especie amenazada o en vías de extinción o de los recursos genéticos, incurrirá en prisión de dos a cinco años y multa de hasta 10.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes”, dependiendo del daño causado al ecosistema.

– Artículo 339A. Delitos contra la vida, la integridad física y emocional de los animales

“El que por cualquier medio o procedimiento maltrate a un animal doméstico, amansado, silvestre vertebrado o exótico vertebrado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud o integridad física, incurrirá en pena de prisión de doce a treinta y seis meses, e inhabilidad especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio, comercio o tenencia que tenga relación con los animales y multa de cinco a sesenta salarios mínimos mensuales legales vigentes”.

– Ley 1801 de 2016 artículo 101. Comportamientos que afectan las especies de flora o fauna silvestre.

Colectar, aprovechar, mantener, tener, transportar, introducir, comercializar, o poseer especies de fauna silvestre (viva o muerta) o sus partes, sin la respectiva autorización ambiental

La extracción de fauna silvestre trae consecuencias irreversibles: genera pérdida de biodiversidad, desequilibrio en los ecosistemas, afectación en el bienestar de los animales y del ser humano y, en ocasiones, extinción de las especies.

El Dagma hace un llamado especial a las personas para que se abstengan de consumir alimentos provenientes de animales silvestres.

Que en Semana Santa tu promesa sea con la naturaleza.