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Maletines descomunales, trípodes, baterías, cables, audífonos conectados 24/7, computadores monitoreando, micrófonos inalámbricos, la adrenalina al 100%, el trasnocho, el infaltable café y un corre-corre interminable. Son apenas algunas de las características que viven los periodistas durante su trabajo en cumbres, encuentros, reuniones internacionales y más cuando el tema es político, pues la seguridad del lugar es exigente y el ingreso suele ser algo tedioso.

La ‘Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Drogas’, que se realizó en Cali del 7 al 9 de septiembre, fue una más en la lista, en una ciudad que los acogió, les dio la bienvenida, los descrestó y les robó el corazón.

Por primera vez el pasaporte de Axel Meneses, reportero mexicano, tuvo su sello de migración en Cali. Él destacó que tanto su país como Colombia y, especialmente, nuestra ‘Sultana del Valle’, son lugares que han sufrido el embate de las drogas. “Es algo que tenemos en común, que conocemos y que hemos sufrido. Ayer un agricultor colombiano decía que durante años han tenido sus tierras secuestradas y que han sido obligados a cultivar coca. En esta cumbre él tuvo una voz y es así, a través del diálogo y la escucha, que podemos llegar a delinear una ruta donde especialmente los países de América Latina se unan y le muestren al mundo que estamos trabajando en esto. Es muy importante como periodistas difundir esa información”, comentó.

Para Isabel González, coterránea de Axel, la llegada a la ‘capital mundial de la salsa’ ha sido muy especial. Ella trabaja para un grupo multimedia que cubre prensa, radio, televisión y comunicación digital en México. Lleva 11 años en este corre-corre periodístico-político.

“Las cumbres internacionales te enriquecen como periodista, porque te permiten conocer a la gente del país que visitas, pero también es una vivencia increíble del cómo es trabajar fuera de tú país, del entorno al que estás acostumbrado. Eso lo hace una experiencia muy intensa. Hay que estar atentos a las agendas, la logística y eso permite tener una mejor visión de lo que viniste a cubrir y lo hace más interesante, cuando ambas naciones han sufrido por el mismo tema, en este caso el de las drogas y sus consecuencias. Estos eventos siempre tienen un tira y afloje, pero como periodista siempre hay que estar ahí, buscando la nota, escudriñando y eso es lo que nos llena”, afirma Isabel.

Allí, al ladito de ella, como colega y compatriota, compartiendo la misma mesa de trabajo y espacio estaba Judith Sánchez, profesional de una revista digital de Ciudad de México. Dice que el tema de la cumbre es de destacar, más aún cuando involucra a dos países que han luchado por años contra las drogas y el narcotráfico.

“Fíjate que es muy llamativo que aunque ambas naciones han vivido la misma experiencia, es increíble escuchar que las historias son diferentes. Aquí lo importante es que estas cumbres recojan esas vivencias y que de ahí salgan acciones de gobierno, basadas en lo real, para establecer políticas públicas fuertes”, considera Judith.

(Lea también: Delegaciones de 19 países participaron en la ‘Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Drogas’)

Dentro de los periodistas nacionales siempre llama la atención la presencia de una ‘biblia’ de la reportería política. Ha viajado a tantos países y en tantos aviones presidenciales que perdió la cuenta; pero no así, sus cinco pasaportes llenos de sellos de las naciones más cercanas y alejadas de Colombia. Luis Eduardo Maldonado es una ‘institución’ infaltable en eventos políticos como esta cumbre en Cali.

Parece una hormiguita, no se queda quieto; presenta en directo con tanta propiedad como un niño masticando un dulce. Su experiencia y años de trabajo le dan una sagacidad imposible de refutar.

“Estas cumbres tienen como base, dejar bases. Generalmente no se adoptan políticas de aplicación inmediata. Aquí es eso lo que justamente vamos a ver: nuevas políticas contra las drogas; asfixiar al narcotráfico y darle oxígeno al campesino”, comenta Maldonado.

Agrega que haber realizado la cumbre en Cali, da una connotación especial a las naciones líderes en el encuentro (México y Colombia) y se convierte en un reflector para el mundo entero. “Cali, además de ser una ciudad preciosa y atractiva, es un territorio que ha sufrido este tema. Realizar la Conferencia aquí es estratégico; es una manera de presionar también para que haya más compromiso en la lucha contra el narcotráfico. Son varios los mensajes que se están enviando al mundo”, comenta este profesional del periodismo colombiano.

Axel, el colega mexicano, al finalizar el encuentro y tras haber escrito, redactado y transmitido su último informe, quiere gozarse a Cali. “Es que algo que caracteriza a ambas naciones es la danza. Y pues cómo irnos sin ir a bailar salsa; eso sería algo imperdonable. Así que tan pronto terminemos, seguro que nos vamos a ver algún show de esos mágicos que tienen ustedes y pues a ‘brillar baldosa’, así como le llama aquí. Es que ustedes hablan con una sonrisa en la boca, son apapachadores y alegres; hasta para llamar la atención lo hacen con educación. Desde que llegamos la gente lo recibe a uno con una energía muy especial. Ya estuve en la Plazoleta Jairo Varela y déjame decirte que Niche para nosotros es un ídolo. En México llenan escenarios cada 15 días y ver esas trompetas que dicen su nombre, pues es increíble de verdad. Tiene una bella ciudad y no tengo queja alguna”, expresa.

Judith y Carmen, colegas mexicanas, sacaron el ratico para recorrer Cali, para salir con sus compañeros a bailar con las revoluciones que caracterizan a la salsa caleña y se la pasaron ’padrísimo’ . Axel tenía una idea preconcebida de la ciudad, pero se marcha con otra; una que lo quiere hacer volver y que le hizo por fin entender nuestra frase emblema de que ‘Cali es Cali y lo demás es loma’.

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