“A mí se me está cumpliendo una promesa que hice. Me preguntaban cuando era jovencita, ¿hasta qué edad vas a cocinar? y yo decía, hasta que dé mi último suspiro”.
Con estas palabras Maura Hermencia Orejuela de Caldas, una de las más grandes embajadoras del Pacífico colombiano, durante más de 69 años ha marcado la historia de la gastronomía del litoral Pacífico, convirtiéndose en una de las más importantes portadoras de tradición de la cultura del afro.
“Yo recuerdo cuando mi abuela me pegaba porque yo hacía un algún plato malo, pero yo nunca sentí rencor y mi abuela me acababa de castigar y yo estaba detrás de ella preguntándole nuevamente cómo se preparaba”.
La responsabilidad y el criterio de cocinar con amor es parte del mensaje que entrega en cada rincón que visita, teniendo claro que es necesario sembrar una semilla de conocimiento a través de la historia en las nuevas generaciones.
“La honestidad en un plato de comida es lo más importante, es preparar el plato como si fuera para el ser más querido de uno, y yo tengo dos seres a los cuales amé demasiado y ellos amaban mucho mi comida y la admiraban: mi hijo y mi esposo; y para ellos no había otra cocinera mejor, se murieron y yo sigo cocinando para ellos”, agregó con una sonrisa.
Maura reconoce el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, como la ventana grande del Pacífico, reivindica tradiciones, costumbre y ese legado no quedará en el olvido.
“Petronio ha sido una ventana al mundo, una ventana inmensa y como digo, no solo le ha enseñado al mundo a comer, le ha enseñado a respetarnos a nosotros también, a darnos cuenta que nosotros somos seres inteligentes y capaces, también eso ha enseñado el Petronio”, finalizó haciendo énfasis en que ninguna preparación del Pacífico podrá superar el Cangrejo, esa comida que siempre será su plato estrella.
Es una profunda conocedora de los sabores de su tierra, logrando a través de su historia, difundir la cultura gastronómica de su región. Maura no se cansa de enseñar, con la certeza de que su legado trascenderá en el tiempo, esperando disfrutar de los sabores del Pacífico hasta el último de sus días.


