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Yuritza Andrea Bocanegra Arangure, tiene 26 años y desde hace dos pertenece a la Brigada Forestal del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cali, que tiene sede en el barrio El Aguacatal.

Como otras cuatro mujeres de ese grupo se enfrenta, día a día y con mucha valentía, a incendios de cobertura vegetal en los 15 corregimientos de la ciudad.

Nació en el departamento del Meta pero ya está arraigada en la ‘sucursal del cielo’, tierra que la acogió y que ama como su segundo hogar, pues acá se graduó como bombero y ha podido ejercer esta noble labor.

En la Brigada Forestal es pieza clave. De la mano de su líder, Cristhian Mariño, ha aprendido mucho de un ejercicio que, en su concepto, puede desarrollar sin ningún inconveniente.

“Dos géneros  entramos por igual, nos desgastamos por igual, trabajamos a la par, nos exigen lo mismo. Entonces es gratificante ver que todos nuestros pequeños esfuerzos van a tener frutos allá en los incendios, en los forestales”, dice Yuritza.

(Lea también: Brigada Forestal de los Bomberos de Cali está lista para la acción)

Ella integra un equipo especializado y tiene capacidad de maniobrar motobombas portátiles Mark 3 y herramientas manuales como el ‘Mcleod’, ‘Gorgui’, los bate fuego y rastrillos forestales, necesarios en las emergencias.

“Mi equipo está compuesto por un ‘CamelBack’ (bolsa de hidratación); aquí tengo agua, guantes, la linterna para poder salir en caso de que un forestal nos coja en la noche. Cargo mi silbato, lo otro es mi casco, chaquetón y la monja”, detalla.

En el reciente incendio ocurrido entre el 14 y 15 de julio y que arrasó con más de 300 hectáreas en el corregimiento La Castilla, Yuritza estuvo en el frente de batalla. Allá, en la montaña, sufrió el embate del enemigo, ese ‘monstruo’ de llamas que acaba con todo a su paso demoledor.

“Reaccionamos y ya todo estaba tapado en humo; nos paramos para quitarnos de ahí. En ese momento me acordé de mi guante, me volteé y conforme lo hice, el fuego me cacheteó la cara; fue un sustico feo, porque no estás acostumbrado a sentir el fuego tan de cerquita”, cuenta.

Esa fue una de las experiencias que a diario vive Yuritza en terreno, pero no es limitante para seguir salvando ecosistemas en la zona rural con trabajo en equipo, que es una de sus consignas.

“Si mi compañero está mal yo voy a trabajar mal, siempre vamos todos juntos, todos somos un complemento”, asevera nuestra protagonista.

Teniendo en cuenta el riesgo al que se ve expuesta, junto a sus compañeros, hace un llamado a la ciudadanía: “no dejen basura tirada, ni colillas; si van a un parque o a un paseo, al hacer una fogata hay que prevenir que cualquier cosita nos genere un riesgo o algo que pueda causar un incendio”.

Yuritza ha atendido más de 100 incendios en lo que va de 2023, lo que le genera experiencia vital para esta profesión apostólica. Sin embargo, sigue actualizando sus conocimientos con miras a brindar un mejor servicio a caleños y caleñas. Por eso se encuentra en Bogotá realizando un curso bomberil en temas forestales. En pocos días volverá a ponerse a disposición y seguirá salvando vidas humanas, fauna y flora de nuestra amada Cali.

‘Con la seca no se juega’…
Ante las emergencias que se registran por la temporada que ocasionará la incidencia del ‘Fenómeno de El Niño’, la Alcaldía del médico Jorge Iván Ospina adelanta acciones junto a organismos de atención y prevención de desastres, contenidas en la campaña ‘Con la seca no se juega’.

Una de las principales acciones es que la ciudadanía entienda la importancia de prevenir incendios forestales, que resultan nefastos para los ecosistemas.

Por tal motivo, si usted ve a pirómanos atentando contra el medio ambiente o es testigo de un incendio en zona rural, marque 123 y 119.