En la actualidad el sombrero de los Carabineros de la Policía Nacional consta de cuatro pedradas que simbolizan los miembros de caballos y está confeccionado en fieltro engomado consistente, color verde aceituna; ala ancha, ribete color negro, barbuquejo y vaqueta en cuero, también en negro.
Él es solo uno de los atuendos de los que se compone el uniforme del Carabinero, dado que es obligación que todo aquel que monte un caballo, llevar sombrero. Es tan estricta la norma, que jamás a un ejemplar de exposición le permiten salir a pista si el montador no lo luce.
Y aunque el Carabinero prepara su uniforme compuesto por camisa de dril verde aceituna de manga larga, pañoleta amarilla, cordón de mando forrajero amarillo, chaqueta amarillo limón fluorescente, pantalón de dril tipo breeches verde aceituna, botas negras altas en cuero, espuelas plateadas y bastón de mando café; el caballo no se queda atrás.
Los atalajes son construidos en cueros engrasados con terminación en tonos naturales color café, herrajes fruncidos sin uniones de color cromado o niquelado, palanca, estribos, filete o bocado metálicos, acciones de los estribos, cincha, perchero en cuero con vena, bridas, correas porta rollo, rollo en lona verde, fieltropelero, alforja, alforja con mosquetón y silla de tropa.
Todo para resaltar su elegancia e imponencia, la cual se visualiza en desfiles militares como el del 20 de julio, donde se nota una excelente presentación y estética, garantizando favorabilidad ergonómica, confort y elegancia, tanto del jinete como de la cabalgadura.
Pero de las cerca de 400 razas de caballos que existen en el mundo, muy pocas son las que se dan el lujo de portar con orgullo el rótulo de ‘Carabinero’, de allí que este nobiliario título se le deja al caballo Andaluz o Español, al de Silla Argentino o de Silla Francés, al Árabe, al Appaloosa, al Belga, al Frisón y al Percherón; mientras que en asnares y mulares el privilegio es para el burro Mammoth, la mula Castellana y la Mula Romana (Burdégano) que son quienes cumplen con el genotipo y el fenotipo, de temperamento enérgico y vivaz, resistente e inteligente.
Cali tiene su remonta
La Escuela de Carabineros de Cali es una de las más importantes del país. Allí, en remonta (nombre del sitio donde atienden a los caballos) conviven 41 ejemplares de distintas razas y colores; todos en sus respectivas pesebreras, con los cuidados médico veterinarios, palafreneros y montadores que los miman y hasta los malcrían.
Tal es el caso de ‘Capricornio’, un ejemplar de color alazán y 1.80 metros de alzada, el cual es adicto al bocadillo. No vale que lo amarren, pues él mismo desata el nudo y corre a degustar el manjar de la guayaba. Tampoco le vale el encierro, pues abre la cerradura y empuja la puerta para ir a buscar el concentrado que les colocan a los perros en sus comederos.
O el inolvidable ‘Recuesto’, ejemplar que le sacó millones de pesos a la Policía. A su cuidador, Mario Arango, le tocaba enfrentar las demandas, pues cada que el caballo era bajado a la ciudad para hacer patrullajes, buscaba un vehículo que estuviera parqueado para sentarse en su capó. Sus 350 kilos de peso hacían estragos en la lata y tenían que valerse de un taller para cambiar la pieza. “Pague paisa, o sáquele una póliza a ese animal”, le decían sus compañeros de remonta.
Y justo en remonta, la tarde anterior al desfile empezó la faena en la que los 19 caballos y las 9 mulas que van a desfilar este 20 de julio fueron sometidos a baño con champú, al balonado, al trenzado, al herraje y al embolado de sus cascos para mañana madrugar a colocarles las plantillas, las vendas, las banderas con el tricolor colombiano y las borlas que van por la crin y rematan en el tupe. Hombres y mujeres agarraron cepillo, rasqueta y manguera.
El Intendente Edwin Rubio estuvo atento a todos los detalles. Examinó a cada uno de los ejemplares -aquellos que lucen la estrella de cinco puntas en el paleto izquierdo- chequeó que no hubiera cojeras ni punturas, que la docilidad, la mansedumbre y el temperamento estuvieran presentes y quedó a la espera de lo relucientes que van a quedar los aperos, las monturas y demás aditamentos.
“Hago un llamado a todas las personas que van a acompañarnos en el desfile del 20 de julio para que lo hagan con el mayor de los respetos por la Policía Nacional y por sus ejemplares, que tengan prudencia y aprecien la belleza del binomio que vela por la seguridad de la ruralidad”, anotó el Intendente Rubio.
Al caer la tarde, caballos y mulas se alistaron para su última ración y se fueron rumbo a la pesebrera, mientras que capitanes, intendentes, cabos, veterinarios, cuidadores y palafreneros rezaban para que la noche previa al desfile no les diera por revolcarse.


