Ella, una bailarina de ballet. De hecho, una de las primeras y más reconocidas en nuestro país. Madre y fundadora de la cultura en Colombia, de hecho, muchos la reconocen como la Reina de la Cultura Colombiana. Con uno de los más importantes legados del arte de las comunicaciones en el Valle del Cauca y Cali. Ella no es madre, es madresota porque aún continúa contribuyendo a la formación cultural de niños y adolescentes en nuestra amada ciudad.
Ella, una cocinera de pura cepa. De esas que con sus manos mágicas, ha dejado muy en alto la tradicional cocina pacífica de nuestro terruño. Conserva tanto sus raíces que habla al vaivén de las olas, las que distinguen a su amado Guapi. Cali fue su despegue, a ella le debe la oportunidad de haber podido sacar a sus 4 hijos adelante.
Ella, una madre cabeza de hogar. De esas que logró educar a su hija en el exterior a punta de flores y no precisamente de las que le han ´echado´ pero sí, de las que ha trabajado con sus manos.
Ella, una lidereza, de esas que ha luchado por los derechos de las mujeres de su ciudad; la del pandebono, la del Gato del Río, la del revolú salsero; la que tiene una política pública para hacer valer el rol de la mujer.
Fundadora de Cultura
Amparo… Amparito Sinisterra de Carvajal. No le gusta el ´Doña´ pero cómo no decírselo si se lo ha ganado por aquello del respeto que inspira; por aquello de su enorme aporte a la cultura de un país que exuda folclor en cada uno de sus rincones. Más caleña que un pam con tinto a las 5:00 p.m. Fue directora de Colcultura entre 1983 y 1986 y el señor Belisario Betancur, si, el mismísimo ex presidente de Colombia en aquellas épocas, la puso a viajar por el mundo entero. Le dijo algo así como “vaya y lleve nuestra cultura a todo lado”. Así viajo casi que a los 5 continentes. Y no cansada con ello, llegó a fundar la Compañía de Ballet Clásico Colombiano. Se arriesgó también con la radio y fundó la Emisora Cultural de la Fundación Carvajal. Pero la televisión también le guiñó el ojo y la sedujo; fundó y dirigió el Canal Regional de TV Telepacífico en nuestra amada Cali. El Instituto Colombiano de Cultura, también pasó por sus diestras manos. Ahora ella es, como se autodenomina a sus bellos 86 años, la de los “mandaditos” porque no sabe decir no y así pasa sus días resolviendo las de los demás. Para la muestra un botón; “me llamó un joven que se iba a casar en la catedral y días previos a su boda católica, se dio cuenta que no se había confirmado aún. Pues llamé al arzobispo y le dije: padrecito por favor, prenda la ambulancia que si no perdemos un matrimonio con todas las de la ley. Y le realizó su ceremonia de confirmación”, comenta con una gracias como si aún danzara. Conoce todo de Cali. Su lucidez maravilla con el detalle, datos y fechas que recuerda y atesora. Si la ponen a hablar de su ciudad; podría escribir una enciclopedia y habría de reservar 10 termos de tinto para gozar su narrativa. Es mamá, fue hija y esposa abnegada, pero no de las que sufren, más sí de las que gozan con los logros de los demás. “Mi mensaje para este día de la madre es a trabajar en unión. A pensar en ideas, a innovar, que se les ocurra un sinnúmero de acciones positivas para Cali; debemos amar nuestra ciudad y continuar sacándola adelante. Abracémonos pero con amor, fe y compromiso”.
De sus manos a la mesa, con amor
El amor por su tierra la trajo a Cali. El amor por Cali, le dio el privilegio de ser mamá, de luchar y siempre agradecer. Empezó vendiendo tintos en Galería Alameda hace unos 35 años. Pero el tinto se extendió y se convirtió en desayunos y luego en almuerzos. No fueron días ni épocas fáciles. Una mujer saliendo adelante y guerreándola solía ser discriminada. ¡Pero para lo que le importaba! Eso le dio aún más perrenque para continuar trabajando. Hoy tiene un restaurante en la misma zona y un espacio dentro de su galería (porque es mía), comenta Basilia en tono de amor desmedido por el lugar que le permitió salir adelante, ser reconocida y ganar tantos premios por su labor culinaria, como años que lleva trabajando.
Ha atendido personalidades de la política, del cine y la televisión local y nacional, amigos y vecinos. Quién no ha probado uno de sus platos es como si no se hubiera venido a dar un vueltón a Cali.
“¿Yo qué le puedo decir a las mamás caleñas? Que gracias por su berraquera, que gracias por ser valientes y trabajadoras. Que gracias porque nada les queda grandes. A mi Cali, gracias por ver nacer a mis 4 hijos, por ayudarme a criarlos bien. Que este día esté llenito de amor, paz y mucha salud. Que se disfruten un buen plato marinero y que sean muy felices”.
Una rosita de vida
Sandra Patricia ha trabajado con flores toda su vida. Aunque no le han regalado muchas y se ha puyado más con espinas que con pétalos, es feliz. Organiza su mejor sonrisa para el flash de la cámara dentro del espacio lleno de color y aromas en la Galería Alameda de Cali, donde trabaja desde hace 4 años. Su hija, de 15, vive y estudia en España. Por eso ama las flores, “porque por ellas he podido educarla como se lo merece”. Es soltera y madre cabeza de hogar. Aunque comenta sin tapujos ni odios que ha pasado por muchos malos momentos; sonríe y afirma que es muy feliz, que mientras haya trabajo, “todo va a estar bien”. “Mi mensaje es que sean felices madrecitas. Que las consientan mucho, que las llenen de detalles y las valoren. Que me vengan a comprar flores y se las regalen con mucho amor”. No ve a su hija hace 5 años pero si la tuviera al frente “solo le diría cuánto la amo y le daría un abracito apretujao”.
Por los derechos de las mujeres
Mamá de dos hijas ya profesionales, Ofir Muñoz lleva trabajando varios años por los derechos de las mujeres. Su perseverancia en el tema, su trabajo y conocimiento, la hacen hoy la subsecretaria de equidad de género de Cali, lugar donde lleva trabajando por las mujeres desde el año 2017. Entró a la universidad a los 33 años llena de temor porque no quiso pensar en ser una mujer soltera y criando a sus pequeñas, sin una formación profesional. La terminó en contra de todos los pronósticos de personas pensándola ya muy mayor para ocupar un rol de estudiante universitaria.
“Lamentablemente, muchas de las violencias basadas en género se deben a roles que ocupamos las mujeres y uno de ellos es el de ser madre. Ser madre está muy idealizado como si hubiera solo una forma de serlo o que si por serlo, debemos desligarnos de nuestro desarrollo personal. Mi mensaje es que a felicitar a todas las madres que hace esta labor maravillosa de acompañarnos y orientarnos. A que sea un fin de semana libre de violencias contra la mujer. Pintemos este día de violeta y protejamos a ese ser tan especial”.


