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Terminó el ‘Primer Encuentro Mundial de las Culturas Populares’ en Cali, pero se abrió la puerta para postular a nuestra ciudad como la sede de una ‘folkloriada global’, con más de 80 países intercambiando idiosincrasias. Todas las delegaciones participantes contaron con guías que estuvieron atentos, casi que 24/7, frente a sus necesidades.

Ximena Orozco, fue la guía de la delegación de Rumania. Era la primera vez que tenía la oportunidad de participar en un evento mundial, situación que le valió para aprovechar su bilingüismo. “Nunca había hablado tanto inglés en mi vida y valió la pena, eso y cada esfuerzo, cada minuto que estuve ahí para ayudarles. Fue fascinante aprender de ellos, de su cultura y sus danzas. Son personas muy cálidas. Siempre tuvieron un abrazo, una palabra cálida y eso nos hizo sentir como en familia. Fue muy bonito y espero poder conocer su país algún día”, comentó durante el evento de clausura del ‘Encuentro Mundial’.

La brisa caleña incluso se infiltró como protagonista de una anécdota muy cómica que recuerda Ximena. “Se pusieron a la tarea de lavar ropa ellos mismos. Cuando la colgaron en el balcón de la habitación, no contaron con el viento de la tarde que hace en nuestra ciudad y por la noche, cuando llegaron, cuatro camisas estaban ya en terrazas aledañas. Nos vimos a gatas anudando palos para hacer una herramienta que nos permitiera recuperarlas. Finalmente logramos rescatar tres; la cuarta decidió coger vuelo”, describió entre carcajadas.

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Zamfir Dejeu, uno de  los músicos de Rumania, afirmó que Ximena asumió un rol de mamá para ellos. “Siempre fue muy atenta; siempre hizo lo mejor que pudo para tenernos a gusto y atendernos. Fue realmente la mejor guía que hemos tenido en todos los viajes realizados por el mundo”, destacó.

Fueron 60 guías los que trabajaron en el ‘Encuentro’, del cual Cali tuvo el privilegio de ser su primera sede durante 15 días. 35 de ellos acompañaron las delegaciones internacionales y se necesitaron 21 con excelente manejo del inglés.

Para Miguel González, coordinador del grupo de guías, ellos se convirtieron en el mayor apoyo y la cara bonita de nuestra ciudad. “Contamos con el total respaldo de la Alcaldía de Cali, porque los capacitaron en temas de turismo y salud. Fue un trabajo arduo y muy bonito el que realizaron”, agregó.

Issi Candelo también tuvo la oportunidad de ser guía y de acompañar a los integrantes de Kenia, los mismos que pusieron a bailar a los caleños, incluso bajo la lluvia, con su ya mundialmente conocido Hakuna Matata.

“Logramos tener una linda amistad. Aprendí algunas palabritas en Suajili, su lengua natal, y siempre me comentaron que a pesar de haber viajado a otro continente y estar en un país totalmente desconocido, llegaron a una ciudad que en todo momento los hizo sentir como en su hogar. Siempre se sintieron muy bienvenidos y aunque en mi casa, de manera cómica, me decían que si ya no vivía allí, ya que trabajamos jornadas muy extensas, pues valió la pena”, comentó Issi.

Durante 15 días, Cali acogió a delegaciones que con su folclor y alegría le dieron más vida a una ciudad que siempre abre sus puertas al mundo. Ahora, son ellos quienes llevarán a sus países las mejores anécdotas y la imagen de un territorio colombiano que los aplaudió a rabiar.

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