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Juan Pablo es el padre de Tamia y también el director del grupo Yawarkanchik de Ecuador, que se presenta en el Primer Encuentro de las Culturas Populares en Cali.

Ella a sus 11 añitos, es la primera vez salió de su país rumbo a una tierra totalmente desconocida, pero de la que ahora puede hablar con cierta propiedad. Y como si su trayectoria fuera de una adulta comentó que, aunque presentarse en Cali es muy exigente por el calor, el compromiso y el amor por la danza y por lo que hace son mucho más grandes que cualquier molestia.

Tamia danza como la lluvia, eso es lo que significa su nombre en dialecto Kichwa, lengua originaria de las montañas andinas de su país y que le cae como anillo al dedo. Quiere ser bailarina no porque sea muy obvio por la profesión de su padre sino porque ama danzar y mostrar las costumbres de su país, a través del baile.

Feliz en Cali, sabe que viaja con su progenitor y entrenador y por eso hace total caso a las palabras de su madre quien atentamente la llama al finalizar la jornada de cada día. “Ella me recuerda que mantenga la calma en los cambios de vestuario; que no olvide sonreír; que no pierda los accesorios y que no me vaya con ningún extraño”. Comentó esta pequeña bailarina que cursa quinto año en su natal Cuenca, un pueblo que disfruta de 5 grados de temperatura gracias a la neblina que recorre las montañas ecuatorianas.

Juan Pablo, el padre de Tamia, no cabe de la dicha de viajar por primera vez con su “pequeña gigante”. Sabe que se le duplica la responsabilidad, pero no se asusta; al contrario, lo alienta saber que su hija es una niña muy comprometida, para su corta edad; una bailarina que no se pierde una lulada: a donde va pide una porque “es que es muy rica y refrescante”.

El padre entrenador afirmó que esta es una nueva etapa de su vida y que su hija fue quien tuvo la iniciativa de comenzar a danzar: “eso es lo rico de la familia, que todos estamos cultivándonos dentro del arte”. Sus otros dos pequeños hijos, Sara y Teo, de 9 y 6 años, respectivamente también comienzan a dar sus puntadas artísticas.

Aunque Juan Pablo ha recorrido ya varios países con su grupo de danzas, esta es la primera vez que pisa tierras caleñas, y como muchos de los 1200 artistas que nos visitan hasta el próximo 6 de mayo, está de acuerdo con que el mayor patrimonio de Cali es su gente y su calurosa manera de recibir con los brazos abiertos a sus visitantes.