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“Pepito Metralla” era el sobrenombre con el que cariñosamente Andrés Caicedo se refería a su máquina de escribir, aquella Sperry Rand – modelo Remington Performer, que lo acompañó durante casi 10 años y donde escribió un sinnúmero de textos.  La misma máquina en la que tecleó cada letra de la reconocida novela ‘Que viva la música’ y aquel objeto de metal sobre el cual falleció; este uno de los grandes tesoros de Andrés Caicedo, ha estado exhibida desde el pasado 19 de abril en el stand 129 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Esta máquina, que fue donada por Rosario Caicedo hermana del autor caleño a la Red de Bibliotecas Públicas de la Secretaría de Cultura de Cali, es uno de los grandes atractivos del stand con el que la sucursal del cielo tiene presencia institucional en la versión número 34 de la Filbo.

“Andrés Caicedo es una figura de la literatura colombiana, de la narrativa hispanoamericana incluso, y es el momento para que Bogotá conozca dónde se escribió ‘Que viva la música’, así como otras cartas y escritos literarios de teatro, cine e incluso de poesía que Andrés Caicedo hizo en su máquina de escribir.  Este ha sido un atractivo del Stand de la Secretaría de Cultura en la Filbo, donde visitantes y neófitos de la obra caicediana se han acercado a ella a través de este objeto, que hemos llevado para el conocimiento del público en general”, así lo aseguró el subsecretario de Patrimonio, Red de Bibliotecas e Infraestructura Cultural, Leonardo Medina.

Han pasado 45 años desde aquel 4 de marzo de 1977, cuando Andrés escribió dos cartas antes de morir; en una de ellas se despedía de su novia Patricia Restrepo y en la otra se dirigida al escritor Miguel Marías y le hablaba de cine y literatura, sus dos grandes pasiones.

Ahora toda esta magia y memoria guardada en la Remington de los años 60´s, completará 14 días exhibida en Bogotá a propósito de la participación de Cali en este evento internacional de literatura.

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